Cassini, la espía de Saturno
Imagen de Saturno tomada por Cassini. / Foto: Nasa
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Cassini, la espía de Saturno

La sonda espacial seguirá hasta 2017 desentrañando los misterios del segundo mayor planeta del Sistema Solar

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Partió de la Tierra en octubre de 1997 y se situó en la órbita de Saturno en julio de 2004. A lo largo de los casi nueve años que lleva escrutando al segundo mayor planeta del Sistema Solar y sus lunas, la sonda Cassini, bautizada así en homenaje al astrónomo genovés Giovanni Domenico Cassini, ha revelado centenares de los secretos que guarda el Universo. Por ejemplo, sus últimas imágenes mostraron la semana pasada un gigantesco huracán en el polo norte de Saturno.

Cassini se inició con un presupuesto superior a los 3.000 millones y es hasta la fecha el mayor proyecto de colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea. Pasa por ser además una de las sondas mejor equipadas que nunca se han enviado al espacio. Así, cuentas con instrumentos que pueden realizar mapas de temperaturas y geológicos, estudiar la composición de nubes o investigar los campos magnéticos, entre muchos otros.

Camino de su destino ya tuvo tiempo de sacar miles de imágenes de Júpiter. Allí coincidió con Galileo, siendo esta la primera ocasión en que dos sondas pudieron examinar de forma conjunta un planeta que no fuese la Tierra. Aunque 'solo pasaba por allí’, la labor que llevó a cabo permitió corroborar la validez de la Teoría de la Relatividad de Einstein.

La sonda Cassini tiene como sus principales objetivos Saturno y Titán. En la lista en la que se valora el Índice de Habitabilidad Planetaria, Titán obtiene una nota de 0,64 sobre una escala de 1, seguido por Marte (0,59) y por la luna de Júpiter Europa (0,47). Para el estudio de esta luna Cassini viajó con un compañero, la sonda Huygens que se posó en la superficie del satélite en 2005. El trabajo de ambas ha desvelado que existe lluvia de metano sobre su superficie, además de lagos y cauces de ríos de este hidrocarburo que se extienden a lo largo de su superficie.

Además, la nave ha mostrado cómo la luna Encelado posee una tenue atmósfera, es uno de los cuatro cuerpos del Sistema Solar que cuenta con actividad volcánica y, lo más llamativo, expulsa gran cantidad de vapor de agua hacia el exterior a modo de un geiser que riega los anillos de Saturno y la capa superior de su atmósfera. También se le debe el descubrimiento del satélite Febe, una retorcida masa de roca capturada por Saturno hace miles de millones de años y que gira en torno al planeta en sentido contrario al del resto de sus más de 60 lunas.

"Con sus anillos, docenas de lunas y su magnético entorno, Saturno es como un mini-sistema solar. A través de Cassini y sus instrumentos estamos dando grandes pasos en el entendimiento de los procesos físicos que crearon y gobernaron este y otros sistemas solares" opina el doctor Dennis Matson, científico de la Nasa y uno de los responsables del proyecto.

El final de Cassini

La vida útil de la sonda debía concluir en 2008 pero dados los excelentes resultados obtenidos y el buen funcionamiento de la nave se ha prolongado su vida en dos ocasiones. Ahora, está previsto que recoja datos hasta 2017. Después, al igual que le sucedió a la Galileo en Júpiter, será dirigida al interior de Saturno y se destruirá en su atmósfera. Se hará así para evitar que en el futuro pueda quedar descontrolada, colisione contra la superficie de alguna de las lunas y pueda contaminarla, algo que los científicos quieren evitar a toda costa en los casos especiales de Titán y Encelado.

Tras de sí la nave dejará un reguero de conocimiento que, como definió uno de los responsables del proyecto, significa “un torbellino de ciencia”.