Philip O’Connell
Philip O’Connell - ISABEL PERMUY
Entrevista

«Las víctimas del tráfico de órganos son tanto los donantes como los receptores»

Philip O’Connell, presidente de la Sociedad Internacional de Trasplantes, sitúa en miles y no en cientos el número de trasplantes ilegales

MADRIDActualizado:

La OMS estima que entre un 5 y un 10% de los trasplantes en el mundo se realiza bajo alguna forma de comercialización o son ética y legalmente inaceptables. La Sociedad Internacional de Trasplantes, que preside Philip O’Connell, apuesta por establecer un sistema de notificación obligatorio para los profesionales sanitarios en casos de viaje para trasplante, incluyendo los casos de turismo de trasplante.

-¿Cuál es la situación actual del tráfico de órganos?

Es un grave problema mundial, mayor en los países menos desarrollados, donde muchas personas son explotadas y terminan por ser donantes a la fuerza. Su origen está en la ineficacia de los sistemas de donación de trasplantes de muchos países, pero también en la falta de escrúpulos de una serie de individuos que se dedican explotar esta situación de indefensión.

-¿Se han identificado grupos o lugares donde hay más tráfico de órganos?

Existen una serie de zonas donde sabemos que hay un mayor tráfico de órganos, especialmente países con pocos recursos. Y también sabemos que los receptores proceden de países más ricos. El problema fundamental en la mayoría de los casos es que muchos de países no existe una infraestructura sanitaria, ni mucho menos una legislación. Todo esto crea un entorno que favorece este tipo de acciones ilegales y, desde luego, poco éticas.

-¿Qué pueden hacer los gobiernos para atajar esta situación? ¿Debe haber una respuesta global?

Necesitamos, en primer lugar, saber por qué hay personas que buscan este tipo de soluciones médicas a sus problemas y por qué hay personas que están dispuestas a vender un órgano. Sabemos que la mayoría de ellos proceden de países con pocos recursos, muchos están desesperados y desde luego no gozan de buena salud. Pero el problema es que las personas que están enfermas, y tienen recursos, no tienen alternativas. Y esa es nuestra función. No pretendemos ofrecer un modelo con el español, pero es algo a lo que debemos tender. El mensaje es que si tratamos de organizar sistemas de trasplantes como el español, o el de mi país, habremos dado un gran paso en la lucha contra el tráfico de órganos.

-¿Qué es el ‘turismo de trasplante’?

Esa debe ser nuestra segunda prioridad. Muchos de estos ‘turistas’ proceden de países con recursos, donde no hay buenos sistemas de trasplantes. Y eso debe ser parte de nuestro trabajo; proponer soluciones y alternativas éticas en colaboración con los gobiernos locales.

-¿Es ético pagar por obtener un órgano?

No es ético y, además, es ilegal.

-¿Cuál es el papel de la sociedad que preside?

Conocimiento, transparencia, trazabilidad y cuidado del donante y del receptor. Ese debe ser nuestro camino. Si hay transparencia resulta muy sencillo identificar los trasplantes ilegales. Pero también es clave la trazabilidad: en España, por ejemplo, si hay algún problema con el órgano se puede acceder a toda la información del donante y del trasplante. Al mismo tiempo, tenemos que entender que las víctimas son tanto los donantes como los receptores. Tenemos que protegerlos y suministrarles cuidados sanitarios. Las víctimas no deben ser perseguidas.

Conocimiento, transparencia, trazabilidad y cuidado del donante y del receptor. Ese debe ser nuestro camino

-¿Es necesario un sistema de notificación trasplantes?

En muchos países no hay registros de trasplantes y, en ocasiones, cuando sí los hay, no son notificados a la base de datos internacional. Lo que necesitamos es que participen en este registre la mayor cantidad de países posible para que los datos sean cada vez más útiles.

-¿Cuál es papel de los médicos?

La principal responsabilidad de los médicos es cuidar de su paciente. Nunca hacerle daño, independientemente de su condición o de que su trasplante sea ilegal. Además, si colaboramos con el paciente, obtendremos más información sobre el origen de sus órganos y podremos compartir la información en el registro internacional.

-¿Hay datos sobre el número de trasplantes ilegales?

En realidad no tenemos ni idea. Se miden en miles y no en cientos.