Hallan una terapia molecular antidepresiva más eficaz que los fármacos actuales

La enfermedad tiene un coste en Europa de más de 113.000 millones de euros, debido principalmente a la larga duración de los episodios y la baja eficacia de los medicamentos que están en el mercado

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Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) han descubierto un tratamiento molecular que puede ser más efectivo y rápido contra la depresión que los fármacos convencionales.

Los resultados del ensayo, publicado en la revista «Molecular Psychiatry», abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas basadas en el tratamiento de ARN de interferencia, aunque pasarán años antes de que puedan aplicarse a pacientes afectados por depresión.

El estudio, realizado con ratones, ha comparado la eficacia de los antidepresivos convencionales -concretamente la fluoxetina, comercializado como Prozac- con un tratamiento en base a un ARN de interferencia para inhibir la síntesis del transportador de la serotonina en el interior de la célula. Según los autores de la investigación, los resultados de las pruebas apuntan a que, con solo una semana de tratamiento con ARN, se consigue un efecto antidepresivo igual o superior al obtenido tras cuatro semanas con fármacos.

Los oligonucleótidos inhibitorios son moléculas formadas por secuencias cortas de ADN o ARN que se utilizan en la terapia génica como estrategia para el silenciamiento o la inhibición de genes.

Nuevas estrategias

Concretamente, en el estudio desarrollado por el CSIC y el Idibaps, se ha utilizado un ARN de interferencia para inhibir la síntesis del transportador de serotonina en el interior de la célula y no en la membrana celular, como hacen otros tratamientos antidepresivos.

El estudio, según sus responsables, permitirá desarrollar nuevas estrategias para superar las limitaciones de los fármacos actuales contra la depresión, una enfermedad que tiene un coste anual en Europa más de 113.000 millones de euros, debido principalmente a la larga duración de los episodios y la baja eficacia de los medicamentos que están en el mercado.