Este es un corazón de Takotsubo, que muestra la forma típica que se asemeja a una trampa de pulpo japonesa.
Este es un corazón de Takotsubo, que muestra la forma típica que se asemeja a una trampa de pulpo japonesa. - Professor Christian Templin, University Hospital Zurich

El síndrome de 'corazón roto' puede originarse en el cerebro

Un estudio sugiere que alteraciones en el sistema nervioso central pueden ser parte del mecanismo involucrado y están relacionados con la aparición del 'síndrome del corazón roto' en respuesta a factores estresantes o emocionales

MadridActualizado:

Los científicos han demostrado por primera vez que el cerebro está involucrado en el desarrollo de una afección cardíaca llamada síndrome de Takotsubo, también llamado 'síndrome del corazón roto'. En un estudio que se publica hoy en « European Heart Journal» se detalla que las regiones del cerebro responsables de procesar las emociones y controlar el funcionamiento inconsciente del cuerpo, como los latidos del corazón, la respiración y la digestión, no se comunican entre sí igual de bien en pacientes con este síndrome como en personas sanas.

Los hallazgos sugieren que estas alteraciones en el sistema nervioso central pueden ser parte del mecanismo involucrado y están relacionados con la aparición del 'síndrome del corazón roto' en respuesta a factores estresantes o emocionales.

Este síndrome se caracteriza por un repentino debilitamiento temporal de los músculos del corazón que hace que el ventrículo izquierdo del corazón se hinche en la parte inferior mientras el cuello permanece estrecho, creando una forma que se asemeja a una trampa japonesa para pulpos, de la que obtiene su nombre (Takotsubo).

El síndrome del corazón roto tiene los mismos síntomas que el infarto de miocardio pero afortunadamente sin sus graves consecuencias. Se produce en personas sanas, sin estrechamiento de las arterias coronarias, y su pronóstico suele ser benigno. Casi todos los enfermos se recuperan completamente al cabo de unas semanas.

El síndrome del corazón roto tiene los mismos síntomas que el infarto de miocardio pero afortunadamente sin sus graves consecuencias

Desde que esta condición relativamente rara se describió por primera vez en 1990, las evidencia han sugerido que generalmente se desencadena por episodios de angustia emocional grave, como dolor, ira o miedo, o reacciones a eventos felices o alegres. Los pacientes desarrollan dolores en el pecho y problemas respiratorios, y pueden sufrir ataques cardíacos e, incluso, la muerte. Es más común en mujeres, solo el 10% de los casos ocurre en varones.

El trabajo es fruto de la colaboración entre neurocientíficos y cardiólogos y ha permitido obtener, mediante resonancia magnética, imágenes el cerebro de 15 pacientes con este síndrome que se compararon con las de 39 personas sanas.

«Nos interesaron cuatro regiones cerebrales específicas que están separadas espacialmente entre sí, pero conectadas funcionalmente, lo que significa que comparten información. Encontramos que en los pacientes con el síndrome había disminuido la comunicación entre las regiones del cerebro asociadas con el procesamiento emocional y el sistema nervioso autónomo, que controla el funcionamiento inconsciente del cuerpo, en comparación con las personas sanas», señala Christian Templin, del Hospital Universitario de Zurich (Suiza).

Hemos identificado una correlación entre las alteraciones de la actividad funcional de regiones específicas del cerebro y el síndrome cardíaco, lo que apoya la idea de que el cerebro está involucrado en su mecanismo subyacente

Este experto, cuyo equipo descubrió hace un año que la felicidad repentina también podría provocar este síndrome, destaca que «por primera vez, hemos identificado una correlación entre las alteraciones de la actividad funcional de regiones específicas del cerebro y el síndrome cardíaco, lo que apoya la idea de que el cerebro está involucrado en su mecanismo subyacente».

Las regiones del cerebro que observaron los investigadores incluían la amígdala, el hipocampo y el giro cingulado, que controlan las emociones, la motivación, el aprendizaje y la memoria. La amígdala y el giro cingulado también participan en el control del sistema nervioso autónomo y en la regulación de la función cardíaca. Además, el giro cingulado está involucrado en la depresión y otros trastornos del estado de ánimo que son comunes entre los pacientes con este síndrome.

«Es importante destacar que las regiones que hemos identificado son las mismas regiones del cerebro que se piensa que controlan nuestra respuesta al estrés. Por lo tanto, esta disminución en la comunicación podría afectar negativamente la forma en que los pacientes responden al estrés y hacen que sean más susceptibles a desarrollar esta anomalía», añade el profesor Templin.

«Este estudio ofrece nuevos puntos de partida para estudiar y comprender que el síndrome del 'corazón roto' y claramente implica interacciones entre el cerebro y el corazón. Esperamos que algún día los nuevos hallazgos se puedan traducir en desarrollos en estrategias preventivas, terapéuticas y de diagnóstico para mejorar la atención al paciente», afirma la investigadora Helena Ghadri.