Atención a un paciente infartado en el servicio de Urgencias
Atención a un paciente infartado en el servicio de Urgencias - WIKIMEDIA
INFARTO

Las causas y síntomas del infarto difieren entre mujeres y varones

Las mujeres tienen una mayor probabilidad de no ser diagnosticadas y tratadas correctamente tras sufrir un infarto

MADRIDActualizado:

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en todo el mundo. Concretamente, las enfermedades cardiovasculares son responsables cada año de 17,3 millones de decesos prematuros en todo el planeta, cifra que de acuerdo con las estimaciones se elevará hasta los 23 millones en el año 2030. ¿Y qué se puede hacer para frenar esta mortalidad? Pues entre otros muchos aspectos, mejorar el abordaje del infarto de miocardio en la mujer, en la actualidad no solo infratratado, sino incluso infradiagnosticado. Tal es así que, con objeto de revertir esta situación, la Asociación Americana del Corazón (AHA) ha publicado su primera declaración científica sobre el infarto de miocardio en el caso específico de la población femenina.

Como explica Laxmi Mehta, de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus (EE.UU.) y directora de este artículo publicado en la revista « Circulation», «a pesar de los avances, ciertamente impresionantes, alcanzados en la última década sobre la mortalidad cardiovascular, todavía existen diferencias de género. Y es que la enfermedad cardiovascular aún se encuentra infradiagnosticada e infratratada en la población femenina».

Menos probabilidades de tratamiento

Los infartos de miocardio ocasionados por una obstrucción o bloqueo de las arterias coronarias son comunes tanto a las mujeres como a los varones. Sin embargo, estas obstrucciones pueden ser diferentes. Y es que comparadas frente a los hombres, las mujeres pueden tener menos obstrucciones graves, por lo que no necesitarían la implantación de un stent –malla metálica con la que se abre una arteria obstruida–. Sea como fuere, el resultado es el mismo: la arteria se encuentra obstruida, por lo que el flujo sanguíneo al corazón es menor y puede producirse un infarto.

Como refieren los autores, «si los médicos no diagnostican correctamente la causa subyacente del infarto en la mujer, entonces no podrán prescribir el tratamiento adecuado una vez ha tenido lugar el episodio».

Entonces, ¿el tratamiento del infarto es distinto en función de que el paciente sea hombre o mujer? No, los tratamientos son similares con independencia de la causa del infarto o de la gravedad de la obstrucción. Sin embargo, y como sucede por ejemplo en el caso de la implantación de un stent, «a pesar del beneficio ampliamente constatado de estos tratamientos, las mujeres siguen estando infratratadas en relación a los hombres», alerta la AHA.

La enfermedad cardiovascular aún se encuentra infradiagnosticada e infratratada en la población femenina
Laxmi Mehta

Es más; los vasos sanguíneos de las mujeres suelen tener un menor tamaño. Y a ello se aúna que, por lo general y comparadas frente a sus homónimos varones, las mujeres que sufren un infarto tienen una edad más avanzada, razón por la que asimismo suelen tener una mayor tasa de factores de riesgo –caso, entre otros, de la diabetes o la hipertensión arterial–. El resultado es que el tratamiento para restaurar el flujo sanguíneo es más complejo en la población femenina. Y una vez más, denuncia la AHA, «las medicaciones recomendadas en las guías de práctica clínica se utilizan en menor medida en el caso de las mujeres, lo que conlleva que los resultados clínicos sean peores en estas pacientes. Además, la rehabilitación cardiaca también se prescribe menos en el caso de las mujeres. Y cuando esta rehabilitación es prescrita, las mujeres tienen una mayor propensión que los varones a no llevarla a cabo o completarla».

Síntomas ‘de género’

Las diferencias no acaban aquí. Así, y por lo que refiere a la sintomatología, cabe recordar que el síntoma más comúnmente asociado al infarto es, con independencia del género, el dolor torácico. Sin embargo, las mujeres son más dadas a presentar síntomas atípicos como, entre otros, la falta de aliento, náuseas y vómitos, y dolor de espalda o mandíbula.

Asimismo, los factores de riesgo para el infarto de miocardio también son diferentes entre ambos sexos. O por lo menos, el nivel de riesgo que supone cada factor difiere entre las mujeres y los varones. Por ejemplo, y como indica la AHA, «tener unas cifras elevadas de presión sanguínea supone un riesgo de infarto mucho mayor para las mujeres que para los hombres. Y si una mujer joven tiene diabetes, su riesgo de infarto es hasta 4 o 5 veces superior que en el caso de un varón de su misma edad».