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Scorsese, Lehane, Polanski, Fritz Lang y el juego de los amigos invisibles

E. RODRÍGUEZ MARCHANTE | BERLÍN
Actualizado
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Los dos grandes acontecimientos del Festival de Cine de Berlín, que este año celebra su sexagésimo aniversario, serán, también, los dos más invisibles: el primero, lógicamente, Roman Polanski, al que no se le podrá ver porque no vendrá a presentar su película, «The ghost writer», a causa de su extravagante situación de arresto domiciliario, y el segundo, esa impresionante proyección de «Metrópolis», de Fritz Lang, en una pantalla gigante de la Puerta de Brandeburgo, que se hará igualmente invisible a causa de la duración íntegra de esta versión restaurada (147 minutos) y de las temperaturas perversas de estos días, que auguran una audiencia de etiqueta (pingüinos) para el acto.

De cualquier modo, el Festival ha organizado una programación como si luciera el sol y de ella lo que más reluce es el cruce apetitoso entre Martín Scorsese y Dennis Lehane, el escritor y guionista vivo más en forma, con «Shutter Island», uno de esos «thrillers» que te grapan las orejas al sofá. No hay, a pesar de lo redondo del número, grandes santones en la competición de este año, salvo el chino Zhang Yimou con su prometedor título «Una mujer, una pistola y una tienda de fideos», el británico Michael Winterbottom con «The killer inside me» y acaso el danés Thomas Vinterberg con «Submarino», luego lo más probable es que haya grandes sorpresas y pequeños descubrimientos. El indio Karan Johan, los alemanes Benjamín Heisenberg y Oskar Roehler, el turco Semi Kaplanoglu, el iraní Rafi Pitts, el japonés Koji Wakamatsu, la bosnia Jasmila Zabanic, la argentina Natalia Smirnof... En fin, una veintena de cineastas en la brega por el Oso de Oro.

No habrá cine español en la sección oficial, pero sí, en cambio, fuera de ella, la opera prima de Oskar Santos, «El mal ajeno», producida por Amenábar y con guión de Sánchez Arévalo, lo cual la convierte en una taza llena de algo imprevisible; también presenta en Panorama Miguel Albaladejo su película «Nacidas para sufrir», y por último está Renate Costa con «Cuchillo de palo».

Y aprovechando que no hay película española en competición, sí hay un jurado español para premiar este año, el productor José María Morales, que tendrá que partir peras con Francesca Comencini, las actrices Renée Zellweger, Yu Nan, Cornelia Froboess y Nurudin Farah, todos ellos presididos por el director alemán Werner Herzog.

La Berlinale se inaugura oficialmente mañana con la película china «Tuan Yuan», de Wuang Quan´an, que ya ganó un Oso de Oro hace un par de años con «La boda de Tuya», y la clausurará el día 21 el director japonés de películas de samuráis Yoji Yamada, con «Otouto». Y habrá, también, otro tercer acontecimiento invisible, pues el graffitero británico Bansky viene a la sección oficial con un largometraje titulado «Exit through the gift shop». Y este Bansky es un artista oculto tras el enigma de su propia identidad: nadie lo ha visto, ni siquiera su propia madre.