Esperando a Rajoy

CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
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Mientras Antonio Basagoiti reclama un pacto entre el PP y el Gobierno, este sigue fortaleciendo sus relaciones con los nacionalismos periféricos. En su estrategia tradicional. La que se puede traducir como coloquialmente como el ninguneo al PP. Incluso en el caso de que este siga subiendo puntos hasta poder ganar las elecciones con mayoría absoluta. O precisamente por ello.

Las encuestas no le están llevando a Rodríguez Zapatero a un cambio de posición. La pérdida de votos del PSOE que revelan aquellas, de forma invariable y de un modo creciente, sin desfallecimiento alguno, no está modificando la estrategia que viene manteniendo Zapatero desde los tiempos en los que era líder de la oposición hasta hoy. El pacto del Tinell fue la perfecta expresión de su política tanto en relación con los nacionalismos como en relación con el PP. Con los primeros por cuanto es el freno principal del nacional/ liberalismo del PP sin que su definitorio intervencionismo pueda suponer graves contradicciones con aquellos. Con los «populares» porque la soledad, a la que estaría destinado su gobierno en el caso de que pudiera acceder a él, terminaríá siendo un peligro a causa de la inestabilidad. En el caso que tenemos por delante, la victoria de Rajoy vendrá acompañada, además, por unas condiciones sociales y económicas que pondrán a prueba medidas populistas: es improbable que se haya provocado empleo, que sea tolerable el déficit, que aún queden márgenes a nuestra Deuda y que no haya estallado la conflictividad. Dicho de otra manera, los deberes que le está poniendo Zapatero a Rajoy para cuando gane las elecciones de 2012 ...o antes van a ser las menos ideales para una España confederal.

En el caso de Basagoiti quizá llegue a resultar innecesario su apoyo al PSE. Quizá para entonces la izquierda abertzale haya sido admitida como fuerza electoral.