Crean el envase del futuro: reciclable, compostable y biodegradable en el mar
Crean el envase del futuro: reciclable, compostable y biodegradable en el mar - ECOEMBES

Crean el envase del futuro: reciclable, compostable y biodegradable en el mar

El laboratorio CircularLab de Ecoembes diseña un nuevo material plástico a partir de residuos vegetales con propiedades únicas

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PHBV (PoliHidroxiButilValerato) es el nombre del que parece estar llamado a ser el nuevo envase del futuro. Capaz de sustituir al plástico en productos alimenticios y en bebidas, este nuevo material biobasado, se obtiene a partir de residuos vegetales como mondas de patatas, zanahorias o cualquier otro desperdicio vegetal. Pero además de poder ser reciclado tras su uso, puede compostarse y es biodegradable en el entorno marino.

Un plástico sostenible, fruto de la investigación de un equipo multidisciplinar de TheCircularLab, el centro de innovación en economía circular de Ecoembes -ubicado En Logroño y el primero en Europa de estas características- y que acaba de presentar este nuevo material que «sienta las bases de toda una revolución en el ámbito de la economía circular. Los bioplásticos son todos aquellos que tienen origen vegetal o son biodegradables, pero este nuevo material es el único bio-bio, porque cumple con ambas características, y ha supuesto todo un reto tecnológico», explica Jorge García, uno de los principales investigadores del proyecto, que se ha desarrollado junto al centro tecnológico AINIA.

El proceso para obtener este tipo de plástico se consigue tras triturar el residuo vegetal, y tras un proceso de hidrólisis se extrae su glucosa, que sirve de alimento a un microorganismo que es el encargado de producir el biopolímero con el que se fabrica este material similar al plástico. Puede ser utilizado en botellas o bandejas para alimentación y bebidas, y luego no sólo puede reciclarse tras su uso, sino que se puede fabricar compost para volver a la tierra en forma de abono.

Stop al desperdicio alimentario

Además de minimizar el impacto medioambiental de los residuos en la naturaleza, y de apostar por la prevención en todos los ámbitos, supone una alternativa a la hora de tratar los residuos provenientes de mercados municipales y otras instalaciones en las que se generan grandes cantidades de este tipo de alimentos, contribuyendo no solo a que sean reciclados, sino a reducir el desperdicio alimentario. Y no es para menos, porque hace unos meses los últimos datos del «Estudio sobre desperdicio alimentario de productos frescos en el sector de la distribución», elaborado por la consultora Nielsen revelaban que en España el 49% de los productos frescos no aptos para la venta, aunque sí para el consumo, acaba directamente en la basura.

Un proyecto que está en la línea marcada por el Parlamento Europeo que fija que para 2023 los biorresiduos han de recolectarse por separado o reciclarse en la fuente, por ejemplo a través del compostaje doméstico. Este innovador material, todavía en fase de prototipo, Ecoembes espera que pueda estar en el mercado en un plazo de cinco años tras superar todo el proceso de patentes. Zacarías Torbado, coordinador de TheCircularLab, ha querido poner el acento en la importancia de la innovación para conseguir un planeta más sostenible y ha señalado que «el nuevo plástico sostenible es el germen de nuevos desarrollos basados en el diseño circular, y uno de los ejemplos de cómo serán los envases en el futuro».

Por su parte, Óscar Martín Riva, consejero delegado de Ecoembes insistió en que «debemos dejar atrás la filosofía del producir, usar y tirar para adentrarnos en el nuevo paradigma de la economía circular y poder ser capaces de responder a desafíos ambientales como el cambio climático, la contaminación o el uso eficiente de la energía. Porque no tenemos un planeta B». Pero además de este novedoso plástico sostenible, en este Silicon Valley del reciclaje, como lo ha denominado Óscar Martín, «se han puesto ya en marcha más de cien proyectos y un ecosistema del que forman parte más de doscientas instituciones, empresas y organizaciones, que son la mejor prueba de que un mundo más circular es posible».