Luangwa: la ardiente luz de África
Tres picabueyes a lomos de un búfalo - IGOR ALTUNA

Luangwa: la ardiente luz de África

Al amparo de las aguas del río Luangwa florece uno de los mayores paraísos de biodiversidad del mundo

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Ya han pasado más de cinco meses desde que se acabaron las lluvias, y todo está completamente seco. Los tributarios del Luangwa son meras cicatrices de arena y barro que surcan la sabana hacia el río como arrugas en el rostro endurecido de una persona de edad madura. Las huellas de los animales impresas en el barro pétreo son las únicas pruebas del drástico cambio del paisaje, el viento suave y caliente hace que la tierra reseca se levante, y los animales, nerviosos ante la escasez de agua, se concentran en los ríos y lagos.

El rio Luangwa es fuente de vida, y aún con su caudal drásticamente disminuido alberga la población más importante de hipopótamos de toda África. También se pueden ver en sus orillas grandes rebaños de búfalos y animadas familias de elefantes. Aún, en plena sequía, descubrimos un auténtico vergel de vida salvaje.

La población de depredadores es igualmente sana, destaca sobre todo el gran número de leones y leopardos, que en un porcentaje altísimo de posibilidades se ven casi en cada safari. Es uno de los pocos lugares donde todavía se puede escuchar el rugido del león cada noche. Hoy en día, son raros de ver, ya que se encuentran en peligro de extinción o totalmente extinguidos en el resto de parques nacionales africanos, también hacen su presencia los licaones o perros salvajes, este bonito cánido de pelaje multicolor aparece en grupos numerosos de seis a veinte miembros.

El Valle del Luangwa se encuentra en el este de Zambia y lo componen tres parques nacionales y varias zonas de protección. El más grande y turístico es el Parque Nacional de South Luangwa, con cerca de 9.000 kilómetros cuadrados de superficie, y el más salvaje y remoto es el Parque Nacional de North Luangwa con cerca de 5.000 kilómetros cuadrados. En medio de estos gigantes se encuentra el Parque Nacional de Luambe con tan solo 274 kilómetros cuadrados. En todos sus parques nacionales hay una novedosa infraestructura turística que permite realizar safaris fotográficos, siendo los más afamados los safaris nocturnos y los safaris a pie. Es importante destacar que para poder realizar cualquiera de los dos se deben mantener los parques sin una excesiva masificación turística, ya que de lo contrario sería imposible y tremendamente caótico. Este es el privilegio de la zona.

El gobierno de Zambia, consciente de que la entrada masiva y desproporcionada de turistas puede destruir sus parques, ha limitado la entrada a los mismos y es posible que incluso el visitante al parque más remoto de North Luangwa no se cruce con ningún otro turista más. Recordemos que este parque tiene una superficie como la de Cantabria, y solo recibe al día unos seis coches con turistas.

La experiencia de un safari a pie es inigualable. Recorrer la sabana africana como lo hacían los antiguos exploradores, siguiendo rastros y huellas que los guías interpretan con una exactitud sorprendente… encontrarte a la misma altura que los animales, sentir el retumbar del suelo con los golpes de sus pezuñas al correr, hacerlo en total silencio y poder empaparte de los olores de la naturaleza, es algo excepcional.

Safari nocturno, otra dimensión

En el safari nocturno nos preparamos para hallar la otra dimensión de África. El misterio y el drama despiertan y nosotros con potentes fotos tratamos de descubrirlo. Ya no solo se trata de interpretar los sonidos que se escuchan desde el campamento, aquí se puede observar como el África nocturna despierta en la noche, como los hipopótamos se desperezan y salen a pastar del agua a tierra firme, o como el leopardo sale de caza y como, lentamente, casi en cámara lenta, va recorriendo su territorio en búsqueda de algún antílope despistado. Los impalas y los pukus se concentran en las explanadas, donde muy juntos y sin poder ver absolutamente nada, viven la noche nerviosos y asustados, tratando de anticiparse al escurridizo felino.

Por último buscaremos al rey de la noche africana: los leones. Éstos cambian su actitud porque el día lo pasan dormitando y después de horas de inactividad, por la noche, se ponen en movimiento y con un instinto más sanguinario buscan su presa. El poder verles acechando y emboscando a un grupo de búfalos es una experiencia única, que nosotros podemos ver en la seguridad de nuestro coche de safari equipado con potentes focos.

Las diferencias que se suceden en el río Luangwa entre la estación seca y la lluviosa, han hecho de este río un curso caprichoso, lleno de meandros y con cambios muy importantes en su cauce. Lo he visto crecer en la época lluviosa hasta inundarse y en cambio lo he podido cruzar a pie en la época seca. La gran concentración de fauna en esta época hace que se produzcan situaciones especiales y violentas. Los hipopótamos luchan por su espacio en el río y los depredadores merodean por el cauce aprovechándose de cualquier circunstancia que les beneficie. Es de las pocas zonas de África en la que, gracias a la falta de masificación turística, los animales se comportan de forma natural y espontánea ante la observación del visitante.

Un elefante en el atardecer africano IGOR ALTUNA