Cómo usar el GPS del coche correctamente y no perderse

Si seguimos sus instrucciones al pie de la letra podemos acabar en el destino equivocado

MADRIDActualizado:

Aunque el navegador GPS del coche se ha convertido en un compañero indispensable tanto para largos viajes como para encontrar una calle en recorridos urbanos, la tecnología no es infalible, y en algunos casos seguir sus instrucciones al cien por cien puede hacer que lleguemos a un destino no deseado, o incluso que cometamos una infracción de tráfico. Además hay que tener en cuenta que a partir del 6 de abril de 2019 algunos de estos dispositivos pueden fallar debido a una actualización similar a la del conocido «efecto 2000».

Según el Observatorio Naval de Estados Unidos este posible fallo se debe a que estos dispositivos van a realizar una transición en el formato de fecha que utilizan para medir el tiempo, debido a que el sistema de medición que aún se usa, heredado de sus orígenes en la década de los setenta, llega al límite de semanas que puede contar. [Pincha AQUÍ para tener más datos].

Independientemente de esta actualización, que afectará tan solo a los aparatos más antiguos, para evitar en la medida de lo posible perdernos en nuestro trayecto guiado por un navegador integrado en el coche, o por el disponible en nuestro teléfono móvil, conviene seguir una serie de recomendaciones. Antes de empezar a funcionar, todos los navegadores muestran una pantalla con el siguiente mensaje: «Respete las normas de tráfico». El uso del sistema es su responsabilidad y no debe distraer su atención de la carretera, tráfico o de las condiciones atmosféricas.

Aunque las máquinas, por lo general, no se equivocan, a veces su forma de expresarse no es muy comprensible. Las traducciones realizadas por las «voces» de ciertos navegadores ordenan cosas como «gire en cincocientos metros» o «gire en ángulo oblicuo» o algunas otras expresiones que, llegado el caso, pueden confundir al conductor y hacerle tomar una decisión equivocada.

Las calles y carreteras cambian con frecuencia y la cartografía del navegador se va quedando anticuada. Si no se actualiza, el sistema acabará guiándonos por calles de sentido prohibido, indicará que estamos circulando «fuera de carretera» o no sabrá que a pocos metros hay una glorieta.

Es importante mantener actualizada la cartografía de tu navegador, aunque tenga un sobrecoste y requiera tu atención y tu tiempo.

Existen muchas ciudades y pueblos con el mismo nombre. En Galicia, por ejemplo, hay 4 lugares que se llaman Vigo y están en distintas provincias. Puede que incluso el nombre de la calle a la que uno se dirige exista en varias de esas ciudades con topónimos idénticos. Si el número de kilómetros del recorrido difiere mucho de los previstos, puede deberse a esta causa.

Asegúrate de que el destino seleccionado es el correcto y que la ruta te lleva adónde realmente quieres ir. Una vía puede sufrir modificaciones temporales por múltiples causas: una tromba de agua puede inundar la calzada y estar cortada; unas obras obligan a una desviación hasta su terminación; un evento deportivo provoca el corte de una calle… El navegador no verá esas condiciones especiales e indicará una ruta errónea en ese momento.

Dónde hay que colocar el navegador

El GPS no puede ir colocado en cualquier parte del coche. Debe estar situado estratégicamente para no reducir la visibilidad del conductor –si no se hace así, la multa puede ascender hasta los 200 euros- y siempre fijo al mecanismo oficial del fabricante, para evitar que se caiga provocando distracciones. Además, se debe instalar donde no pueda taponar la salida del airbag en caso de accidente.

Para evitar cualquier despiste al volante, es preciso programar la ruta antes de comenzar a conducir o mientras el coche esté parado; de lo contrario, seremos candidatos a una multa de 200 euros y a la retirada de tres puntos en el carné. Para explicarlo de forma más gráfica: distraernos durante «sólo» 3 segundos por manipular el GPS a una velocidad de 120 kilómetros por hora supone recorrer una distancia de más de 100 metros y perderse cinco de cada diez señales. Además, disminuye la capacidad de reacción, aumentando el riesgo de accidentes.

Por el mismo motivo, conviene bloquear el uso del GPS mientras se conduce porque son dispositivos con interfaces poco amigables, que requieren cierta concentración para incluir las direcciones; una atención que no debemos quitarle a la carretera. Por supuesto, hay que seguir las indicaciones por voz sin «caer en la tentación» de mirar la pantalla y así centrarnos al 100% en el volante.

También es importante que al salir del coche, nos acordemos de guardarlo en lugar seguro para que el GPS no quede al sol, ni sometido a altas temperaturas en el interior del coche, porque puede provocar daños en los componentes del sistema de navegación.