Convertir una flota en eléctrica puede suponer ahorros de hasta un 35 por ciento

Las empresas ya están apostando por coches electricos, híbridos y de gas para sustituir a los de combustión tradicional

MADRIDActualizado:

Si bien entre los particulares la demanda de coches eléctricos crece a un ritmo bastante lento, las empresas poco a poco están considerando este tipo de automóviles a la hora de renovar sus flotas, ya que dependiendo del tipo de uso que se le vaya a dar, puede suponer importantes ahorros.

Según el consejero delegado de FleetCarma, Matt Stevens, cambiar una flota de vehículos de motor de combustión por automóviles eléctricos «podría suponer para una empresa un ahorro de entre el 10 y el 35 %».

Esto hace que estos vehículos alternativos resulten muy interesantes para empresas de reparto, jardinería, mantenimientos y comercial en zonas restringidas.

La actividad idónea para estos vehículos eléctricos, así como para los híbridos y de gas, son aquellas que demandan un kilometraje similar cada jornada, sobre todo en zonas urbanas, donde no hay problemas para recargar, sobre todo tratándose de coches eléctricos, pero también de surtidores de GLP. En la actualidad las tres principales opciones de vehículos ecológicos en el mercado son los eléctrics, para rutas que no superen 90 km diarios; los híbridos, para aquellos que se muevan mayoritariamente por zonas urbanas y de gran congestión y los de GLP y GVN para todos los públicos y actividades.

A fecha de hoy, los especialistas aconsejan contar con un 20% de la flota, al menos, de vehículos alternativos. Esto permite probar su eficacia y confirmar que se ajustan a las necesidades de la compañía, tanto por compromiso medioambiental como por ahorro y eficacia de motores.

Un eléctrico es aconsejable para usos por encima de 15.000 km/año. Para hacerse a la idea, completando 20.000 km anuales ahorra casi 1.500 euros frente un equivalente de gasolina o diésel con un gasto de 6,5 l/100 km. Así que, a mayor uso, mayor ahorro. Por su parte, el uso de GLP ahorra de un 5% a un 15% sobre la gasolina y el gasoil. Además tanto los híbridos, como los eléctricos y los de GLP están exentos del Impuesto de Matriculación.

Los vehículos de renting tienen deducciones en el IRPF (30% los eléctricos, del 20% al 30% los híbridos y del 20% los alimentados por GLP).

En una entrevista con Efe, Matt Stevens, consejero delegado de FleetCarma y vicepresidente de vehículos eléctricos de Geotab, ha asegurado que las compañías están «muy interesadas en hacer esta sustitución progresivamente, a pesar de que los países van a diferentes velocidades».

Matt Stevens
Matt Stevens

Para Stevens, en los últimos años ha habido un gran cambio en la movilidad eléctrica por la caída de los precios de las baterías, que ha hecho que los vehículos cero emisiones sean más baratos y que cuenten con mayor autonomía. Esto ha impulsado el número de empresas que está apostando por los eléctricos en detrimento de los vehículos con motores de combustión, «un tipo de negocio difícil de proponer hace unos años».

De acuerdo con sus previsiones, en el segmento de los vehículos comerciales las compras de eléctricos se van a acelerar mucho en los próximos meses, un cambio que las empresas no iniciarán «por cuestiones medioambientales, si no porque será crítico para su negocio y les hará gastar menos».

Además, «cuando se produzca este cambio, no va a haber vuelta atrás», asegura, porque las primeras flotas que se conviertan en eléctricas van a tener una ventaja competitiva sobre las demás.

Si los precios de las baterías caen aun más, ya no solo serán 200 ó 300 (sobre un total de un millar que ha puesto de ejemplo), sino 400, 600, ó incluso los 1.000, los vehículos de la flota que podrán ser eléctricos, «y será más barato que sean eléctricos que diésel o gasolina», prevé.

En el segmento de los vehículos particulares, Stevens cree que se producirá un incremento en las ventas de coches cero emisiones del 50 % o del 70 % en tasa interanual.

Para gestionar este cambio, en FleetCarma despliegan un sistema telemático en una flota ya existente, con el objetivo de recopilar datos y saber qué proporción puede convertirse en eléctrica.

Además trabajan con proveedores locales de electricidad para asegurarse de que «los vehículos se están cargando a tiempo para la red y que la flota gane el máximo por devolver la energía en el momento correcto».