Teresa Romero, Francisco Javier Rodríguez y Ana Mato
Teresa Romero, Francisco Javier Rodríguez y Ana Mato
Ébola

El futuro político del consejero de Sanidad está ligado a la vida de la enfermera contagiada

Ni la Comunidad de Madrid ni sus compañeros de partido entienden las declaraciones de Francisco Javier Rodríguez

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La semana llega a su fin con tres nombres en boca de todo el mundo: Teresa Romero, Francisco Javier Rodríguez y Ana Mato. La primera ha ocupado todas las portadas de la prensa nacional muy a su pesar. Los dos últimos se lo han buscado a base de despropósitos y meteduras de pata.

La noticia saltó el lunes por la tarde, cuando se conoció que una enfermera del Carlos III se había contagiado de ébola tras atender al misionero García Viejo. Desde ese mismo momento, el pánico colectivo se instaló en el Ministerio de Sanidad y también en la Consejería de la Comunidad de Madrid. Lo que en un principio parecía que estaba controlado por las autoridades, terminó por desbordarse en cuanto Javier Rodríguez comenzó a dar explicaciones.

El consejero de Sanidad no dudó a la hora de manifestar que la enfermera, que en esa época se debatía entre la vida y la muerte, había mentido a los médicos y puesto en riesgo a otras personas. Su primera intervención fue bastante desafortunada, por lo que luego protagonizó un «road show» por varios medios de comunicación para intentar arreglarlo, aunque en este caso fue peor el remedio que la enfermedad.

A cada explicación que daba –«no estaría tan mal cuando el día anterior fue a la peluquería»– más retratado quedaba. La opinión pública no tardó en lanzarse contra Rodríguez. Incluso muchos compañeros de partido no dudaron en pedir públicamente su destitución, como por ejemplo la diputada regional del PP en Canarias, Mayte Pulido. Tal era la imagen en la que estaba dejando a la Comunidad de Madrid que Ignacio González optó por salir al día siguiente y poner las cosas en su sitio: «Él sabe que no ha estado afortunado en sus declaraciones; ya se lo he dicho yo personalmente».

Cesar al consejero

Lo cierto es que el futuro político de Javier Rodríguez está estrechamente ligado a la supervivencia de la enfermera. En el seno del Ejecutivo madrileño se barajó seriamente la posibilidad de cesar al consejero entre el jueves y el viernes. Pero de momento se va a intentar ganar algo de tiempo para ver cómo evoluciona el estado de salud de Teresa Romero. Si Rodríguez sigue en su cargo es porque el Ejecutivo madrileño no quiere cambiar de consejero de Sanidad en mitad de la crisis del ébola.

Otra cosa será cuando todo esto acabe. Ignacio González ha aportado tranquilidad y «cero conflictos» desde su llegada a la presidencia de la Comunidad de Madrid. En este aspecto, no se parece en nada a Esperanza Aguirre, más amiga de meterse en todos los jaleos y arrasar con todo lo que se le ponga por delante. Por eso, quienes le conocen, aseguran que el dirigente madrileño se molestó mucho con las polémicas intervenciones de su consejero. No hay que olvidar tampoco que el PP está a punto de elegir candidatos para las elecciones municipales y autonómicas de 2015 y González se juega durante estas semanas seguir siendo el principal favorito para la Comunidad de Madrid.

El contagio de la enfermera también ha dejado con las vergüenzas al aire a la ministra de Sanidad, Ana Mato, a la que todo el mundo señaló por falta de cintura durante los primeros días de gestión de la crisis. En este caso, la tensión también llegó a cierto punto que obligó a Soraya Sáenz de Santamaría a tomar las riendas del asunto y presidir un comité especial, relegando a Mato.

La desautorización de la ministra, recuerda mucho a la que sufrió Ruiz-Gallardón hace unas semanas cuando el propio Rajoy anunció que aparcaba la reforma de la Ley del Aborto pocos minutos antes de subirse a un avión con dirección a China. Y todo el mundo sabe ya cómo acabó esa historia.