Los talibanes ofrecen negociar «con los extranjeros» fuera de Afganistán
Soldados estadounidenses, en el lugar de un atentado suicida perpetrado este martes en Kandahar - reuters

Los talibanes ofrecen negociar «con los extranjeros» fuera de Afganistán

Kabul asegura que EE. UU. estaría dispuesto a liberar a varios presos de Guantánamo, como exigen los insurgentes. El Gobierno catarí se hará cargo de los gastos de los emisarios y sus familias, llegados ya a Doha

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Un portavoz talibán ha mostrado este martes por primera vez la disposición del movimiento insurgente afgano a negociar con la comunidad internacional a través de una oficina de representación en Catar. «Tenemos una fuerte implantación dentro [de Afganistán], pero también estamos listos para formar una oficina fuera para dialogar con los extranjeros», explicó a Efe por teléfono el portavoz Zabiulá Muyahid desde un lugar no especificado. «Hemos alcanzado un principio de acuerdo sobre la oficina de Catar. Además hemos pedido la puesta en libertad de los presos talibanes que continúan en Guantánamo», añadió.

La apertura de una ronda negociadora entre los insurgentes, las autoridades afganas -obviadas por los talibanes en sus declaraciones- y la comunidad internacional toman cada vez más cuerpo a la luz de diversas declaraciones en los últimos días. «Apoyamos un proceso de reconciliación liderado por los afganos en el que los talibanes renuncien a la violencia, rompan con Al Qaida y acepten la Constitución del país», aseguró hoy mismo el portavoz de la embajada de EE.UU. en Kabul, Gavin Sundwall.

El portavoz estadounidense no se pronunció sobre la posible deportación de afganos desde Guantánamo como parte de la negociación, pero medios y analistas locales se refieren cada vez con más insistencia a esta posibilidad. «Hemos confirmado que EE.UU. está considerando entregar a algunos líderes talibanes como medida de generación de confianza a cambio de que se abra el diálogo», dijo un responsable del Ejecutivo afgano, que prefirió mantener el anonimato, informa la agencia Efe.

Diez nombres

«Hemos enviado formalmente a EE.UU. una lista de diez personas que están en la prisión de Guantánamo y en Pakistán para que sean traídas a Afganistán», dijo uno de los responsables de supervisar las negociaciones, Arsala Rahmani. El integrante del Alto Consejo de Paz apostó por estas entregas porque «son personas que tienen el respeto y la confianza de los talibanes». Uno de los puntos más espinosos a superar en esta fase preliminar de los contactos es el papel del Gobierno afgano, visto como un régimen «títere» por los seguidores del mulá Omar. «El proceso debe ser liderado por los afganos, y el Ejecutivo quiere que se tenga en cuenta su opinión sobre todas las decisiones», añadió.

La percepción de Kabul de que estaba al margen de la negociación motivó el mes pasado un brusco frenazo al proceso, escenificado con la llamada a consultas del embajador afgano en Catar ante la evidencia de que la «embajada» talibán se cocía sin su supervisión. Tras varios vaivenes, el Gobierno presidido por Hamid Karzai dio su visto bueno al pequeño emirato del Golfo Pérsico para la apertura de una oficina insurgente, la primera fuera de Afganistán.

El Gobierno catarí se hará cargo de los gastos de los emisarios talibanes y sus familias, llegados ya a Doha, según explicó al miembro del Alto Consejo de Paz, Mohamed Ismail Qasimyar.

Asesinato de Rabbani

El proceso de reconciliación afgano tocó fondo hace solo tres meses con el asesinato a manos de un supuesto mensajero talibán del expresidente Burhanudín Rabbani, designado por Karzai para liderar el proceso de reconciliación con los insurgentes. Ante la fragilidad del diálogo, Qasimyar advirtió de que las negociaciones de Catar solo «serán efectivas si los talibanes están realmente comprometidos y no usan el nombre de la paz para sus intereses».