Imagen de televisión que muestra un coche ardiendo tras los choques entre el miembros del Polisario y la policía marroquí - AFP

La ONU elude culpar a ninguna de las partes y pide contención

Marruecos y el Polisario se reúnen en Nueva York tras los violentos disturbios en El Aaiún

nueva york Actualizado:

La ONU ha lamentado “profundamente” este lunes el estallido de violencia en El Aaiún y su “desafortunada” coincidencia con el inicio de las negociaciones en Nueva York entre Marruecos y el Frebte Polisario. A su vez, ha eludido atribuir la responsabilidad de los disturbios a ninguna de las partes. Martin Nesirsky, portavoz del secretario general, Ban Ki-Moon, ha admitido disponer sólo de información “contradictoria y superficial” sobre las causas de la entrada marroquí, el nivel de fuerza utilizado, la reacción en el campamento y el número de bajas por cada lado.

Aunque Nesirsky aseguró que el personal de la ONU en el Sáhara Occidental trabaja para tener “un cuadro más completo de los hechos”, evidentemente este lunes la prioridad en Nueva York era evitar el colapso de la reunión. El portavoz de Ban Ki-Moon pidió “el máximo esfuerzo de contención” en los próximos días.

El violento desmantelamiento del campamento de protesta saharaui de Gdeim Iziki, en las afueras de El Aaiún, sembró este lunes el pánico diplomático en Nueva York, donde tenía que dar comienzo la nueva ronda informal de contactos entre Rabat y el Polisario bajo el auspicio del enviado especial de la ONU en el Sáhara Occidental, Christopher Ross. El encuentro estuvo en suspenso durante más de una hora y cuando por fin se pudo anunciar oficialmente su inicio su resultado era más incierto que nunca. Ahmed Bujari, representante del Polisario ante las Naciones Unidas, pedía garantías extra para comparecer en la negociación.

Se habían anunciado dos jornadas negociadoras en Greentree, histórica residencia de patricios americanos en la localidad de Manhasset, en Long Island. Es un enclave muy adecuado para reunirse con plenas garantías de aislamiento. Allí se encontraron ya varias veces los representantes del Polisario y del gobierno de Rabat en 2007 y allí volvieron a recibir este lunes sus delegados la tensa bienvenida de Christopher Ross.

Tensión

Todo había quedado en el aire ante las noticias de los disturbios de El Aaiún. Ahmed Bujari calificó estos disturbios de “deliberado intento de hacer descarrilar las conversaciones”, a la vez que reclamaba la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU. Poco después, en declaraciones a ABC Bujari admitía que el peligro de que las negociaciones ni siquiera llegaran a arrancar era real pero negaba que el Polisario estuviera considerando una retirada unilateral. “Las dos partes son responsables de asegurar que esto va a servir de algo”, sentenció, antes de cortar toda comunicación.

Coincidiendo con estas declaraciones los servicios de información de la misión marroquí ante las Naciones Unidas aseguraban no saber si la reunión seguía su curso o no. Con posterioridad al comunicado de la ONU, confirmaron el arranque del encuentro pero se negaron en redondo a hacer ninguna valoración de lo sucedido en El Aaiún –o de las nuevas acusaciones del Polisario contra Rabat- hasta la conclusión de las conversaciones de Greentree.

A este nivel llegaba la incertidumbre, casual o provocada. No parece un arranque muy prometedor para la quinta reunión informal entre polisarios y marroquíes que se celebra en Nueva York, contando como observadores a Mauritania y Argelia. Precisamente el rey Hassan VI de Marruecos ya “calentó” las horas previas a la cita neoyorquina formulando duras críticas a Argelia, atribuyéndole graves violaciones de los derechos humanos en su política de apoyo al Polisario.

Un muro

Hasta ahora todos los intentos de la ONU de pacificar el Sáhara Occidental se han estrellado contra un muro. Desde la salida española se han adueñado de la región tanto el caos como una dura pugna demográfica. Quién tenía exactamente derecho a votar en un eventual referéndum de autodeterminación enfrentó a las dos partes durante años. El Frente Polisario reivindicaba el último censo español, mientras que Rabat prefería cómputos más favorables a su hegemonía a partir de 1975.

La ONU logró en 1991 el alto el fuego pero no el cese de las hostilidades de bajo perfil, que a juzgar por lo sucedido en las últimas horas podrían volver a tenerlo muy alto en cualquier momento. A partir del año 2000 entra en juego el famoso Plan Baker, que de algún modo trata de “palestinizar” el conflicto, sugiriendo una Autoridad del Sáhara Occidental por cinco años, seguida de un referéndum. El plan fue perdiendo pie hasta dar lugar en 2003 a un Plan Baker II, más matizado y apoyado por el conjunto de la comunidad internacional, hasta que en 2004 también se fue apreciando su inviabilidad.

Con el paso del tiempo Marruecos, con el firme apoyo de Francia y con el más intermitente de Estados Unidos –particularmente desde que Rabat es clave en la contención del terrorismo islámico-, se ha ido sintiendo más fuerte y con menos ánimo de permitir un referéndum de independencia, poniendo la autonomía como límite. Así el contencioso lleva años de bloqueo, aún siendo su desbloqueo una “prioridad” para la ONU.