La mediación de Moratinos evita que Chávez expulse a Arístegui

Venezuela pretendía retirarle la credencial por opinar durante la jornada de reflexión

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El diputado del PP Gustavo de Arístegui estuvo ayer a punto de vivir en propia carne la intransigencia de Hugo Chávez, que ya puso en práctica hace año y medio cuando expulsó al entonces eurodiputado Luis Herrero en vísperas de unas elecciones. Pero esta vez, una llamada del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, frenó la tropelía. La excusa esta vez para retirar la credencial al parlamentario español era la de haber realizado declaraciones políticas en la jornada de reflexión previa a las legislativas de hoy.

El Gobierno venezolano revocaba su decisión inicial apenas tres horas después de conocerse. La marcha atrás se produjo tras la conversación que Moratinos mantuvo con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro. Exteriores no precisó si Gustavo de Arístegui recuperará hoy su credencial para actuar de observador en los comicios legislativos.

En concreto, Arístegui había afirmado durante un programa de la opositora Globovisión que en Venezuela existe una «gravísima regresión de las libertades». Abogó por construir un pacto nacional en el cual «todos los ciudadanos tengan cabida. Creo que en Venezuela y en otros países de América donde se ha producido una gravísima regresión de las libertades, se puede salir de esos impasses democráticos a través de un pacto nacional que implique que todo el mundo pueda reconciliarse», aseguró.

El Reglamento en Materia de Observación Nacional Electoral y Acompañamiento Internacional Electoral venezolano establece que los observadores «no pueden emitir declaraciones ni opiniones en general, en particular sobre los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela durante los dos días previos a las elecciones».

La medida ni siquiera llegó a ser comunicada a Arístegui de forma oficial. De hecho, en un primer momento, aseguró que a él nadie la había dicho nada y afirmó sentirse tranquilo mientras almorzaba en casa de un diplomático venezolano, junto a un grupo de políticos. Además, hizo hincapié en que sus declaraciones no infringían ninguna norma democrática del país. No obstante, el diputado del PP aseguró conocer por fuentes que no quiso revelar que la inteligencia militar venezolana estaba preparada para ejecutar la expulsión.

Finalmente, el parlamentario popular afirmó que «la Embajada española ha remitido una nota verbal al Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano pidiendo la revocación de la expulsión, y que la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, le aseguró que por su institución no habóia pasado ninguna orden de expulsión». Arístegui se encuentra en Caracas desde el pasado jueves como observador electoral invitado por los partidos de la oposición junto con otros miembros del Partido Popular.

El precedente de Herrero

El canciller venezolano, Nicolás Maduro, replicó que el incidente obedecía a meras especulaciones periodísticas, aunque reconoció que las declaraciones de Arístegui estaban siendo evaluadas por el poder electoral. Y recordó «un caso parecido, con un franquista, un fascista de la derecha española», en alusión al entonces eurodiputado Luis Herrero, quien fue expulsado del país en febrero de 2009 tras calificar públicamente de «dictador» al presidente Chávez.

Arístegui, que pretendía regresar a España mañana, está acompañado por los eurodiputados del Partido Popular Carlos Iturgaiz, Gabriel Mato y Pablo Arias. Los cuatro forman parte los observadores internacionales invitados por los partidos de la oposición a Chávez aglutinados en la Mesa de Unidad Democrática. El Consejo Nacional Electoral solo ha invitado a un parlamentario español, el senador del PNV Iñaki Anasagasti.

Antes de viajar a Venezuela, Arístegui confío en que las elecciones de hoy fueran «un paso atrás en las prácticas autoritarias» de Chávez.