Donald Trump habla de la declaración de emergencia en la Rosaleda de la Casa Blanca
Donald Trump habla de la declaración de emergencia en la Rosaleda de la Casa Blanca - Afp

Trump desata la guerra política tras declarar la emergencia nacional para el muro

La declaración le permitirá acceder a 8.000 millones de diversas partidas sin pasar por el Congreso, pero abre un horizonte judicial complicado

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Donald Trump lleva dos años en busca de financiación para construir el muro en la frontera con México, su promesa electoral más cacareada. En campaña, aseguró –y sus seguidores coreaban– que quien lo pagaría sería México. Cuando eso se confirmó imposible –aunque el presidente estadounidense insiste en que acabarán pagando a través de aranceles comerciales– no tuvo más remedio que dirigirse a quien en EE.UU. tiene la potestad constitucional para aprobar gastos: el Congreso. Con la oposición demócrata en bloque y defecciones en su propio partido, Trump se ha pegado una y otra vez contra una pared tan dura como la que quiere construir en la frontera sur.

Ahora, se ha lanzado a una opción que incluso sus aliados más leales ven como problemática: la declaración de emergencia nacional, que le permite apropiarse de fondos sin la luz verde del Congreso. Era un resorte que Trump podría haber utilizado desde su primer día en la Casa Blanca. O que hubiera podido aprovechar el pasado diciembre, cuando el bloqueo político por una ley de gasto que no incluía los 5.700 millones de dólares que él quería para el muro acabó en un cierre gubernamental.

Se hubiera ahorrado el cierre más largo de la historia del Gobierno de EE.UU. y el sufrimiento de las familias de los 800.000 funcionarios que se quedaron sin sueldo durante semanas. Si Trump no declaró la emergencia entonces es porque es consciente de a dónde le lleva: una batalla judicial y política durante meses, que salpicará a la reelección en 2020.

Este viernes, Trump compareció en los jardines de la Casa Blanca para anunciar lo que se presumía desde la víspera: la firma de una declaración de emergencia para contener «la invasión de nuestro país con drogas, traficantes de personas y todo tipo de criminales y bandas» desde la frontera con México. Con ello, accederá a unos fondos que, según la Casa Blanca, sumarían cerca de 8.000 millones de dólares.

A cambio, Trump dio luz verde a la última propuesta de gasto del Congreso, acordada por republicanos y demócratas, que solo otorgaba 1.375 millones de dólares para construir vallas. La ratificación de esta ley por parte del presidente evitó otro cierre gubernamental, que habría entrado en vigor este sábado.

Trump ofreció una explicación confusa y deslavazada de la declaración de emergencia nacional. Negó que su empeño tuviera que ver con una promesa electoral. Aseguró que se trataba de parar la entrada de drogas y criminales, pero luego admitió que la pujante economía de EE.UU. atrae a más inmigrantes. Dijo que el gasto en el muro «se compensará» con la menor necesidad de invertir en patrullas y agentes de seguridad.

Defendió, contra lo que indican los datos de la Agencia Antidroga (DEA, en inglés), que «los grandes cargamentos de droga» no entran por los puestos de frontera. Ante el cuestionamiento de la «invasión» por parte de un periodista –la entrada de inmigrantes indocumentados ha caído en los últimos años–, respondió que eso era «fake news». Aseguró que, fuera de la financiación del muro, «tenemos mucho dinero para la frontera, no sé qué hacer con él, es una locura». Y reconoció que para construir el muro «no necesitaba hacer esto, pero prefiero hacerlo más rápido».

La batalla que viene

La Casa Blanca deberá refinar sus argumentos para defender una declaración de emergencia nacional que, sin duda, está camino de los tribunales. Tanto la oposición demócrata como parte de los republicanos consideran que es un abuso de poder de la potestad presidencial.

El propio Trump reconoció el camino judicial que tiene por delante: «Me van a denunciar, y posiblemente tenga una sentencia en contra y luego otra sentencia en contra. Acabaremos en el Tribunal Supremo, donde espero que lo traten de forma justa».

Trump ya ganó una batalla judicial sobre inmigración –el veto a varios países islámicos– en la instancia judicial más alta del país, después de reformular varias veces su decreto presidencial. Ahora, el Supremo tiene mayoría conservadora, después de los dos nombramientos que Trump ha hecho durante su mandato, pero qué determinación tome sobre este asunto es una incógnita.