Trump y Kim Jong-un - Reuters

Trump se reúne con Kim Jong-un en el Paralelo 38 y entra en Corea del Norte

En un encuentro histórico para desbloquear el diálogo sobre desarme nuclear, se convierte en el primer presidente de EE.UU. en poner el pie en el país más hermético del mundo

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De la noche a la mañana, Trump ha vuelto a hacer historia cuando nadie lo esperaba. Ayer se citó con Kim Jong-un por Twitter y este domingo se ha convertido en el primer presidente de Estados Unidos en poner un pie en Corea del Norte.

En una reunión preparada de improviso, Trump y Kim se han encontrado en la frontera cerrada del Paralelo 38, que divide a las dos Corea desde el final de la guerra que enfrentó al Norte comunista con el Sur capitalista y con EE.UU. entre 1950 y 1953. Con su ya habitual traje «tipo Mao» oscuro, allí le estaba esperando para darle la mano Kim Jong-un, quien le ha invitado a entrar en su país, el más hermético y aislado del mundo y al que la Casa Blanca prohíbe ir. Como ya avanzó el sábado al término de la cumbre del G-20 en Osaka, Trump no ha dudado en dar un paso histórico sobre el bordillo que sirve de línea divisoria. Acompañado del joven dictador, ha caminado brevemente por el lado norcoreano, rodeado de fotógrafos y cámaras de televisión que no paraban de inmortalizar tan simbólico momento.

«Cruzar esta línea es un gran honor. Se han alcanzado muchos progresos… Esta es una amistad particularmente grande», se ha congratulado Trump, quien ha sentenciado que «es un gran día para el mundo». Sonriendo, Kim Jong-un le ha respondido que su visita «es una expresión de su voluntad para acabar con el desgraciado futuro y entrar en un nuevo futuro», según informa la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

Tras su histórica cita en el Paralelo 38, han mantenido una reunión a puerta cerrada organizada por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, auténtico impulsor del diálogo con el régimen comunista de Pyongyang. Aunque no se esperan anuncios importantes, el mero hecho de que un presidente estadounidense se haya encontrado con un dirigente norcoreano en el Paralelo 38 es ya una gran noticia. Mientras los antecesores de Trump visitaban este lugar con cazadoras de camuflaje para mirar dentro de Corea del Norte con prismáticos y rodeados de guardaespaldas y soldados, él lo ha hecho con su traje y de la mano de Kim Jong-un.

Con esta visita, ambos pretenden desbloquear las conversaciones sobre el desarme nuclear norcoreano, estancadas desde el fracaso de la cumbre de Vietnam en febrero. Sorprendiendo a todo el mundo una vez más, Trump se marchó de improviso al no llegar a un acuerdo con Kim sobre el levantamiento de las sanciones internacionales a cambio del cierre de sus instalaciones atómicas.

Desde aquel revés, las relaciones entre ambos países se habían vuelto a deteriorar y Pyongyang hasta había empezado a disparar nuevos misiles de corto alcance para llamar la atención de Washington. Con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, trabajando en la sombra para tender puentes, se ha vuelto a recuperar la distensión y todo indica que la entrevista de hoy es solo el primer paso para una próxima cumbre entre Trump y Kim, que sería ya su cuarto encuentro desde junio del año pasado.

Tras verse en Singapur y Hanói, esta nueva reunión ha tenido lugar en plena Zona Desmilitarizada de Paralelo 38, que divide la península coreana. Así se conoce a una franja de terreno de unos 250 kilómetros de largo por cuatro de ancho plagada de soldados, tanques, cañones y minas. A 53 kilómetros de Seúl y 240 de Pyongyang, allí se encuentra el Área de Seguridad Conjunta de Panmunjom, que sirve de frontera cerrada entre ambos países y ha acogido el encuentro entre Trump y Kim. Escenario habitual de las conversaciones diplomáticas entre el Norte y el Sur, en Panmunjom recibió también el dictador norcoreano al presidente del Sur en abril del año pasado. Dicha cumbre sirvió para consolidar el deshielo con el régimen de Pyongyang, que empezó meses antes durante los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en el Sur y prosiguió después en Singapur y Hanói. Cerrando el círculo, en Panmunjom se han vuelto a reunir Trump y Kim para desatascar las conversaciones sobre desarme nuclear y seguir avanzando en la normalización de relaciones con Pyongyang.