La estatua polémica que homenajea a las esclavas sexuales ante el consulado japonés en Busan (Corea del Sur).
La estatua polémica que homenajea a las esclavas sexuales ante el consulado japonés en Busan (Corea del Sur). - EFE

Tensión diplomática por una estatua de las esclavas sexuales de Japón en Corea del Sur

Tokio llama a consultas a su embajador en Seúl tras colocarse una figura que recuerda a las “mujeres del consuelo” prostituidas por el Ejército nipón en la II Guerra Mundial

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Las viejas heridas del pasado siguen provocando tensiones en Asia. Inaugurando el año con un nuevo conflicto diplomático, Japón ha llamado a consultas a su embajador en Corea del Sur, Yasumasa Nagamine, tras la instalación frente al Consulado nipón en la ciudad portuaria de Busan de una estatua recordando a las «mujeres del consuelo». Así se conoce a las 200.000 mujeres que, procedentes de Corea, China, Taiwán, Filipinas e Indonesia, fueron utilizadas por el Ejército japonés para subir la moral de la tropa durante su ocupación de buena parte de Asia en la Segunda Guerra Mundial. Un doloroso recuerdo que sigue enturbiando las relaciones de Japón con sus mayores vecinos, sobre todo Corea del Sur y China.

A finales de 2015, Tokio y Seúl llegaron a un acuerdo para zanjar este problema. El Gobierno surcoreano se comprometió a enterrar para siempre la cuestión a cambio de nuevas disculpas oficiales y una indemnización de 1.000 millones de yenes (unos 8 millones de euros) para financiar una fundación de ayuda a las víctimas que aún siguen vivas – todas ya ancianas. Pero varios grupos de apoyo a las «mujeres del consuelo» se opusieron al trato y han seguido batallando contra Japón.

Dentro de sus acciones de protesta, dichos colectivos han colocado una estatua ante la Embajada nipona en Seúl y otra más frente al Consulado de Busan. Aunque las autoridades locales rechazaron al principio la instalación de esta última, finalmente la han aprobado debido a la presión ciudadana.

Pero esa decisión no ha sentado nada bien en Japón, donde el portavoz del Gobierno, Yoshihide Suga, ha exigido su retirada. «Japón y Corea del Sur confirmaron el acuerdo concluido en 2015 que resolvía la cuestión de las 'mujeres del consuelo' de forma definitiva e irreversible. A pesar de todo ello, se ha colocado una estatua en Busan que tiene consecuencias deplorables para las relaciones entre los dos países», criticó Suga, según informa France Presse.

Además de llamar a consultas a su embajador, el Ejecutivo nipón ha requerido también la presencia de su cónsul en Busan y ha suspendido las conversaciones bilaterales sobre intercambio de divisas.

Por su parte, el Gobierno surcoreano ha lamentado la decisión japonesa. «Expresamos nuestro fuerte pesar por la acción tomada por Japón con respecto a la estatua», reza un comunicado del Ministerio de Exteriores difundido por la agencia estatal de noticias Yonhap. A pesar de la crisis diplomática con que ambos países han comenzado el año, Seúl aboga en dicha declaración por «seguir avanzando en los lazos bilaterales basados en la confianza con independencia de cualquier asunto que los cuestione».

Detrás de esta nueva polémica subyacen las tensiones nacionalistas que aún persisten en Asia desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Debido a las atrocidades cometidas por el Ejército imperial nipón durante aquella época y a sus disputas territoriales, Japón, Corea del Sur y China siguen sin cerrar sus heridas del pasado.