Referéndum británico¿Por qué el Reino Unido seguirá dividido?

Los primeros sondeos daban por derrotados a los partidarios del Brexit con un 52% a favor de la permanencia. La realidad del referéndum ha sido finalmente otra

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Los primeros sondeos daban por derrotados a los partidarios del Brexit con un 52% a favor de la permanencia, otros incluso por un 54%. Hace unas horas parecía probable la victoria del Remain, las casas de apuestas «no daban ni un duro» por el Brexit... Pero la realidad del referéndum ha sido otra. Farage ha declarado que el 23 de junio iba a ser «el día de la independencia de Reino Unido». Los sondeos se han vuelto a equivocar y lo que queda es un país más dividido, pese a la idea de Cameron de unificar el Partido Conservador con este referéndum. Los primeros apuntes, según YouGov y citados por la plataforma CC Europa, señalan que los jóvenes de 18 a 24 votaron por quedarse en la Unión en un 66%.

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El ex primer ministro británico Gordon Brown intervino decisivamente en el referéndum escocés y ahora junto a John Major fue el único que ha intentado defender con más convicción el Bremain. Cuando por primera vez en 40 años los británicos han decidido su relación con la Unión Europea, tras años y años de cierto escepticismo hacia la UE, solo dos ex primeros ministros, el laborista Brown y el tory John Major, trataron de defender el Remain más allá de las cifras y la estabilidad económica, apelando a las emociones y a la importancia de los británicos liderando a Europa.

«Somos el pueblo británico que no se apartó de Europa, sino que lo sacrificó todo para derrotar el antisemitismo, el fascismo y el totalitarismo. También quienes hemos liderado la lucha contra el cambio climático, el alivio de la deuda a los pobres y la defensa de los derechos humanos», defendía Brown en una tribuna del sensacionalista Daily Mirror allá por febrero. Pero no es fácil posicionarse tan a favor de la Unión si se quiere ser político con éxito hoy en Reino Unido.

La permanencia, dice Álvaro Imbernón, investigador de ESADEgeo, ha sido un voto pragmático y utilitarista, que no ha apelado a profundos valores europeístas. En clave británica, «solo los ex primeros ministros John Major, conservador, y Gordon Brown, laborista, han apoyado con entusiasmo la continuidad en la UE. Ninguno está en activo, lo que viene a decirnos que un posicionamiento así tiene un impacto negativo en una carrera política en el país».

Brown pedía al pueblo británico alzarse frente a las «fuerzas reaccionarias» que «quieren imponer su idea de proteccionismo económico, aislacionismo, xenofobia y racismo contra los inmigrantes. Reino Unido ha formalizado el divorcio con este Brexit. Tanto con la UE como interno porque se han visto claramente dos polos en el país, los jóvenes metropolitanos, con alto nivel educativo y con ganas de viajar por la UE para entre otras cosas hacer un máster, trabajar o aprender un idioma como el español, se enfrentan a los «perdedores de la globalización». Para Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, muchos de ellos son antiguos votantes laboristas que votan al UKIP, que buscan soluciones simples a problemas comunes. «Este fenómeno se está dando en todo el mundo, en EE.UU. con Donald Trump, por ejemplo. Hoy en día porque piensan que han perdido porque creen que sus hijos vivirán peor que ellos, que ya no tendrán la seguridad de cuando vivían en el pueblo, cuando podrían comprarse una casa».

La «city» financiera se posicionó claramente en contra del Brexit. También las empresas del FTSE, que lo componen los 100 principales valores de la Bolsa de Londres, se decantaron en una carta abierta en The Times en la víspera del referéndum: insistían en los peligros económicos de abandonar la UE. Por su parte, la Mesa Redonda de Industriales (ERT, por sus siglas en inglés), asociación que agrupa a 51 de las principales compañías europeas y emplea a cerca de 7 millones de personas en Europa, consideró que lo que estaba en juego es el proyecto europeo en sí y su prosperidad. Ninguna compañía potente de Reino Unido había apoyado claramente el Brexit, excepto el influyente y poderoso grupo de Rupert Murdoch, el magnate de los medios anglosajones.

Parecía poco aliento frente al apoyo de Richard Branson, de Virgin, Michael Bloomberg, magnate de los medios y exalcalde de Nueva York, y otros en privado como el director ejecutivo de Tesco, Dave Lewis, hasta contarse 1.300 grandes empresarios. «La ayuda de las élites no supone un impulso para los eurófobos, al contrario, los ven como socios de una Unión Europea que ha acabado con sus trabajos», apunta José Piquer, profesor de IE University y miembro de la plataforma CC Europa.

De un Reino Unido dividido a un Partido Conservador con dos frentes claros. El referéndum vino de una promesa de precampaña de David Cameron, que fue decisiva para el gran apoyo que recibió frente al perdedor Ed Miliband. Solo tras cosechar los últimos éxitos, el pasado febrero, en su perpetuo chantaje a Bruselas, Cameron pidió seguir en la UE. Esta partición tory se ha producido entre los de la campaña oficial y los más favorables a poner encima de la mesa la inmigración. Las intenciones y las proclamas xenófobas y ultraderechistas del UKIP han permeado en los conservadores del establishment, dijo a ABC Pol Morillas, del instituto Cidob. Como resultado, el referéndum del Brexit se ha cobrado la campaña electoral más agria y violenta -incluido el asesinato de la diputada Jo Cox- de Reino Unido en las últimas décadas.