Arranca el recuento en un centro de votación de Londres
Arranca el recuento en un centro de votación de Londres - REUTERS

La permanencia gana por cuatro puntos en el sondeo al cierre de urnas

La encuesta de Sky News otorga al «Remain» un 52% de los votos frente al 48% del Brexit. A falta del largo recuento, el Reino Unido asume que continuará en la Unión Europea

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

El referéndum más agrio de la historia del Reino Unido se zanjó finalmente a favor de la apertura al mundo y la cooperación, según todos los indicios al cierre de los colegios. La encuesta de Sky televisión y el instituto YouGov tras la clausura de las urnas otorgó un triunfo de cuatro puntos a Remain: 52%-48%. Otro sondeo, de Ispos-Mori, amplía la diferencia a favor de la permanencia hasta los seis puntos.

Una victoria corta de Cameron, pero que evitaría que su país se meta en un gravísimo laberinto económico. El estudio concuerda con las cinco últimas encuestas publicadas el propio día de la votación; fueron cinco y tres dieron victoria al “In”, una de ellas, la Populus, por diez puntos. La permanencia también se respiró con el cierre alcista de la bolsa y la apreciación de la libra esterlina durante toda la jornada. En las casas de juego, a esta hora de cierre de los colegios las posibilidades para Remain son ya del 86%.

Pero el indicio más rotundo fue que el incansable eurófobo Nigel Farage, el líder populista de UKIP,emitió un comunicado asumiendo que «parece que la victoria está del lado de Remain». Europa respira tras días de mucha congoja. Nada más cerrar los colegios electorales, 84 diputados conservadores que habían hecho campaña por Leave, entre ellos su cabecilla Boris Johnson, han enviado una carta al primer ministro agradeciéndole la convocatoria del referéndum y pidiéndole que continúe en el cargo. Parece que apelan a la reconciliación y a pasar página, sobre todo una vez que han percibido que no han logrado su objetivo.

La jornada constituyó un bonito día de democracia acrisolada a la británica. Chaparrones constantes saludaron el solsticio del verano y obligaron a cerrar un par de colegios electorales por inundaciones. Aunque ya se da por hecho que ha ganado Remain, ahora aguarda una velada en blanco sostenida por la cafeína, a la espera del goteo de resultados, que aquí no concluyen hasta el alba. Un clásico como el incombustible David Dimbley, manda sus 77 años en la noche electoral televisiva desde la BBC, engalanado con una de sus corbatas coloristas a lo Carrascal, porque el más guapo y lozano no tiene por qué ser el mejor periodista. Ha comenzado a hablar a las diez y no callará hasta las seis de la mañana.

A diferencia de la controvertida norma española, el sistema británico permite publicar encuestas hasta durante la votación. Una de las últimas fue la del “Evening Standard”, el gratuito de la capital, con tiradas millonarias por su distribución masiva en el “tube”. La firma Ipsos Mori encuestó a 1.592 personas de todo el país hasta la noche del miércoles y Remain aparecía vencedor por cuatro puntos. Populus otorgó la mayor hogura al In, 55-45, diez puntos. Solo dos de las cinco últimas daban victoria a Leave, pero muy corta.

Pero a lo largo de todo el día se registraron indicios favorables al “In” tal vez más indicativos que las encuestas. El índice FTSE 100 de la bolsa de Londres cerró con su nivel más alto desde el 21 de abril. La libra llegó a alcanzar su récord de seis meses contra el dólar (1.48) y se apreció levemente frente al euro, aunque sufrió una brusca caída a primeras horas de la tarde, tal vez por el todo prudente a la espera ya de los resultados.

En las casas de apuestas, que en las últimas convocatorias a las urnas han resultado más precisas que las encuestas, Remain se disparó a un 81% de posibilidades respecto al 76% de la víspera y el Leave se quedó en un 19%. Al cierre de los colegios ya era un 86%.

Los británicos recibirán los resultados oficiales a la hora del desayuno, que serán comunicados desde el Ayuntamiento de Manchester. Se espera una comparecencia formal matinal de David Cameron ante la puerta del 10 de Downing Street. Aunque no habrá pegado ojo, los politólogos locales creen que convocará también una reunión de su consejo de ministros, como un gesto para refrendar su autoridad –magullada por las puyas que le han propinado los suyos en una campaña muy agresiva por ambas partes- y para comenzar a cerrar heridas.

En Bruselas, Juncker, que no ha estado muy afortunado dándole aire a Leave con sus pellizcos de monja anti-ingleses, se reunirá a las diez y media con los presidentes del Consejo y el Parlamento Europeo. El domingo se aguarda una cumbre de Hollande y Merkel. Al igual que las británicas, las bolsas europeas han subido hoy y el Down Jones abrió con crecida de un punto.

Mientras, la vida sigue, miles y miles de jóvenes peregrinan al festival de rock de Glastonbury, con atascos de hasta catorce horas para llegar a través de las pésimas carreteras rurales inglesas y con lodo hasta las orejas una vez en la tierra de promisión. Desde allí llegó un penúltimo apoyo a Remain, el grupo Coldplay, que cerrará el domingo el certamen: “Nosotros decimos justamente lo opuesto a los muros y al Brexit”.

Los líderes votaron a primerísima hora, incluido Farage, al que a veces sus alegrías no le invitan a madrugar. Boris Johnson también votó apurando la hora del cierre de la votación. Pero esta vez no era una de sus técnicas de auto propaganda. Una de sus hijas se graduaba en la universidad escocesa de St. Andrews, la misma donde se conocieron Kete Middleton y el Príncipe Guillermo. La saga de los grandes patricios ingleses continúa, aunque Boris sale muy magullado de su gran envite. Se especula con que Cameron podría mostrarse magnánimo en la victoria y otorgarle la carrera de Defensa, como una llamada a la reconciliación de un partido malherido tras cuatro meses de guerra abierta en su seno.

Fueron convocados a las urnas unos 46,4 millones de británicos, cifra récord, y la participación se esperaba entorno al 67%, un punto más que en las generales de hace un año. Si el número de votantes llegaba a rondar el 80%, se consideraba un claro indicio de una reacción nacionalista a favor del Brexit, pero no fue el caso. El referéndum ha sido sobre todo un asunto inglés, porque en Inglaterra anida el grueso del sentimiento antieuropeo y porque allí viven el grueso de los votantes: 38,9 millones de inscritos, frente a 3,9 millones de escoceses, 2,2 de galeses y 1,2 de Irlanda del Norte.