Un hombre limpia la playa de Grand Bassam tras el tiroreo ayer en un resort en el que fueron asesinadas por Al Qaida 16 personas
Un hombre limpia la playa de Grand Bassam tras el tiroreo ayer en un resort en el que fueron asesinadas por Al Qaida 16 personas - AFP

Al Qaida se expande en el Oeste de África

Tras los recientes atentados en Costa de Marfil, Burkina Faso y Malí, la red global afianza su lucha de poder con el Estado Islámico sobre quién debe ostentar el monopolio del terror yihadista en el continente

- CORRESPONSAL EN ACCRAActualizado:

Primero fue Malí, después Burkina Faso y ahora la furia yihadista la emprende con Costa de Marfil.

De nuevo, una matanza terrorista sacude un complejo turístico del Oeste de África, después de que al menos 16 personas perdieran la vida en un tiroteo a media tarde del domingo en una de las playas de Grand Bassam, al sur de Costa de Marfil. El asedio, cuya autoría ha sido reivindicada por una filial de Al Qaida en el Magreb Islámico, recuerda a los recientes asaltos contra otros centros hoteleros de la región. En el más sangriento de ellos, al menos 28 personas fallecían en enero en el ataque contra un alojamiento de la capital de Burkina Faso, Uagadugú.

Como en Costa de Marfil, entonces la acción armada fue reivindicada por la milicia Al Mourabitoun, aliado de Al Qaida en la región. Precisamente, el pasado noviembre, este mismo grupo armado ya había realizado otra masacre, en este caso contra un hotel de la capital de Malí, Bamako, que provocó una veintena de muertes.

Entre los principales crímenes cometidos por esta milicia en sus apenas dos años y medio de vida, se encuentran el ya señalado asedio a un hotel de Bamako el pasado noviembre, la muerte de cinco personas en un ataque a un restaurante de la misma ciudad, una acción suicida en el norte de Malí contra cascos azules de la ONU (3 fallecidos), así como el cerco a otro hotel en agosto que dejó 17 muertes en la ciudad de Sevare.

No obstante, es la biografía de su líder, el caudillo Mojtar Belmojtar, quien de mejor manera refleja el intrincado cruce de caminos islamista en el que se ha convertido la región. En 2003, este argelino veterano de Afganistán, a quien se ha dado en numerosas ocasiones por muerto (la última, en junio pasado), se convertía en el autor del primer gran secuestro de extranjeros en el Sahel, cuando se hizo con una treintena de turistas. Una década después, orquestaba la toma del campo de gas argelino de In Amenas, que se saldó con la muerte de 37 rehenes y 32 terroristas en enero de 2013.

A pesar de ello, en los últimos tiempos, el líder radical se había encontrado con una cierta oposición dentro de su tropa, más aún desde la generación de Al Mourabitoun en agosto de 2013.

Ya en mayo, algunos simpatizantes de la milicia decidieron mostrar su alianza con el Estado Islámico. A pesar de ello, el caudillo Mojtar Belmojtar negó este acercamiento y reiteró la adhesión histórica de la milicia a Al Qaida.

«Sigo con mi compromiso de fidelidad y pleitesía a Ayman Zawahiri (actual jefe de Al Qaida)», señaló Belmojtar en un comunicado, donde añadió que la declaración de adhesión de algunos correligionarios al Estado Islámico «había violado expresamente la declaración constitutiva que definió el camino y el comportamiento del grupo». Posteriormente, a finales de año, el grupo mutaría hasta su forma actual, convertido en una brigada o tropa de asalto de Al Qaida en la región.

Con ello, el incremento de las violencia en la zona es interpretado por numerosos analistas como una lucha de poder entre Al Qaida y el Estado Islámico sobre quién debe ostentar el monopolio del terror islamista en el continente.

Operativos militares en marcha

Para frenar esta creciente amenaza, la Unión Africana (UA) estudia la creación en Malí de un operativo contra el terrorismo que sirva de apoyo a las tropas de Naciones Unidas deplegadas en el país.

En este sentido, la organización tiene previsto enviar en las próximas semanas una misión al norte del Estado para evaluar las amenazas a la seguridad.

De igual modo, a comienzos de año, los Gobiernos de Burkina Faso y Malí anunciaban que comenzarían a coordinar esfuerzos para hacer frente a los yihadistas que operan en su territorio.