Una rehén abandona el hotel de Bamako en el que Estado Islámico llevó a cabo un ataque el 20 de noviembre de 2015
Una rehén abandona el hotel de Bamako en el que Estado Islámico llevó a cabo un ataque el 20 de noviembre de 2015 - AFP

La Unión Africana se plantea una misión antiterrorista en Malí

En los últimos meses, a pesar de los esfuerzos del Gobierno local y las tropas francesas asentadas en territorio maliense, los ataques por parte de grupos islamistas se han sucedido en la región

- CORRESPONSAL EN ACCRAActualizado:

La Unión Africana (UA) estudia la creación en Malí de un operativo contra el terrorismo que sirva de apoyo a las tropas de Naciones Unidas deplegadas en el país, según han asegurado fuentes citadas por la agencia Reuters.

Para ello, la organización tiene previsto enviar en las próximas semanas una misión al norte del Estado para evaluar las amenazas a la seguridad.

En los últimos meses, a pesar de los esfuerzos del Gobierno local y las tropas francesas asentadas en territorio maliense, los ataques por parte de grupos islamistas se han sucedido en la región.

Ya a comienzos de año, los Gobiernos de Burkina Faso y Malí anunciaban que comenzarían a coordinar esfuerzos para hacer frente a los yihadistas que operan en su territorio.

La confraternidad se producía tras los recientes atentados contra los cimientos de ambos países: En el más sangriento de ellos, al menos 28 personas perdían la vida en el asedio contra un hotel de la capital de Burkina Faso, Uagadugú. La acción armada fue reivindicada por la milicia Al Mourabitoun, aliado de Al Qaida en la región. Precisamente, el pasado noviembre, este mismo grupo armado ya había realizado otra masacre, en este caso contra un hotel de la capital de Malí, Bamako, que provocó una veintena de muertes.

Mientras, y la espera de decisiones políticas en materia de Inteligencia, Al Mourabitoun (y a la postre, Al Qaida) continúa mostrando músculo.

Entre los principales crímenes cometidos por la milicia en sus apenas dos años de vida, se encuentran el ya señalado asedio a un hotel de Bamako el pasado noviembre, la muerte de cinco personas en un ataque a un restaurante de la misma ciudad, una acción suicida en el norte de Malí contra cascos azules de la ONU (3 fallecidos), así como el cerco a otro hotel en agosto que dejó 17 muertes en la ciudad de Sevare.

No obstante, es la biografía de su líder, el caudillo Mojtar Belmojtar, quien de mejor manera refleja el intrincado cruce de caminos islamista en el que se ha convertido la región. En 2003, este argelino veterano de Afganistán, a quien se ha dado en numerosas ocasiones por muerto (la última, en junio pasado), se convertía en el autor del primer gran secuestro de extranjeros en el Sahel, cuando se hizo con una treintena de turistas. Una década después, orquestaba la toma del campo de gas argelino de In Amenas, que se saldó con la muerte de 37 rehenes y 32 terroristas en enero de 2013.

De Serval a Barkhane

En mayo de 2012, los rebeldes laicos del Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA) y los islamistas de Ansar Dine declaraban un nuevo Estado al norte de Malí. Pese a que ambas facciones siempre evitaron realizar cualquier mención específica sobre la participación (o no) en ese Gobierno de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), la biografía afectiva de Iyad Ag Ghaly, líder de Ansar Dine, no dejó entonces ningún lugar a la duda.

Dos meses antes, a finales de marzo de 2012, tras la conquista de la ciudad de Tombuctú, este líder islamista tuareg (apodado «el león del desierto») invitaba a una reunión de alto nivel a tres prominentes caudillos de AQMI - Mojtar Belmojtar (recuerden, posterior líder de Al Mourabitoun), Abou Zéid, y Yahya Abou Al Hammam- para analizar la configuración ideológica de la administración. Las rencillas entre el MNLA y Ansar Dine culminarían finalmente en la conocida batalla de Gao, en junio de 2012, que supuso la toma de las ciudades de Gao, Tombuctú y Kidal por parte de los islamistas durante meses.

Con posterioridad, a comienzos de 2013, la operación Serval, liderada por el Ejército francés, fue lanzada en territorio de Malí para acabar con el yihadismo regional.

No obstante, aunque Al Qaida en el Magreb Islámico continúa operando al norte de Malí, el operativo Serval permitió frenar en parte a los terroristas. Posteriormente, en julio de 2014, éste sería sustituido por la operación Barkhane (con un destacamento contra-terrorista galo de 3.000 miembros). En ella, junto a Francia, toman parte Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Niger para asegurar la conflictiva región del Sahel.