AFP

Putin y Kim Jong-un tratarán hoy de la desnuclearización en Corea

Rusia facilitará la nacionalidad a los prorrusos de las zonas sublevadas de Ucrania

Corresponsal en MoscúActualizado:

El máximo dirigente norcoreano, Kim Jong-un, llegó ayer a la ciudad rusa de Extremo Oriente de Vladivostok, en donde hoy será recibido por su homólogo ruso, Vladímir Putin, en el primer encuentro que abordan ambos jefes de Estado. Kim fue objeto ayer de todo tipo agasajos por parte de las autoridades locales, pero no por los lugareños rusos que demostraron poco interés por la presencia del alto dignatario extranjero.

Mientras, Putin recorría todo el inmenso país de oeste a este haciendo escalas y celebrando reuniones de todo tipo para intentar dejar claro que no cruza toda Rusia y gasta horas y horas de vuelo solamente para entrevistarse con Kim. Por ejemplo, a la canciller alemana, Angela Merkel, la suele obligar a volar a Sochi para muchos de sus encuentros cuando a ella Moscú le pilla más a mano.

La cumbre, según el asesor de Exteriores del Kremlin, Yuri Ushakov, se va a centrar en tres cuestiones fundamentales: La desnuclearización de la península coreana, las formas de conseguir el levantamiento de las sanciones a Corea del Norte y el relanzamiento de las relaciones bilaterales entre Moscú y Pyongyang. Según Ushakov, se observa «cierta estabilización» de la situación en la península coreana gracias a las reuniones mantenidas entre las dos Coreas y a las cumbres entre Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump, esfuerzos que Rusia considera muy positivos. Pero el asesor presidencial estima que hay que seguir avanzando «empleando medios políticos y diplomáticos», no sanciones ni el uso de la fuerza.

Tren blindado

El líder norcoreano llegó por la mañana a bordo de su tren blindado a Jasán, tras atravesar la frontera entre Rusia y Corea del Norte, y fue recibido con flores por el gobernador de la región de Primorie, Oleg Kozhemiako. Tres escolares ataviadas con la indumentaria típica rusa le ofrecieron la tradicional torta con sal. Allí, Kim ofreció una entrevista al canal de televisión público ruso Rossiya-1, algo extraordinario, ya que no suele hacer declaraciones a la prensa.

«Espero que esta visita sea exitosa y útil y que durante las conversaciones con el presidente Vladímir Putin pueda abordar los temas vinculados a la solución de los problemas en la península coreana y el desarrollo de nuestras relaciones», señaló el dirigente norcoreano. Afirmó también que había «escuchado muchas cosas buenas» sobre Rusia y que hacía tiempo que deseaba visitarla. «Han pasado siete años desde que me hice cargo del país, pero no tuve la oportunidad de visitar Rusia hasta ahora», prosiguió Kim y prometió que «frecuentaré este país en el futuro como parte de las relaciones amistosas con su presidente».

El tren continuó después camino hacia Vladivostok, a donde llegó a las seis de la tarde hora local. Tras un laborioso ajuste de los maquinistas rusos para conseguir que la puerta del vagón principal coincidiera con la alfombra roja y la colocación de una pequeña rampa, Kim hizo acto de presencia y salió al exterior de la estación de ferrocarril rodeado de un enjambre de miembros de su séquito.

En la calle le esperaba una unidad de la Guardia de Honor del Kremlin que le rindió homenaje y desfiló ante él después de que la banda de música tocase los himnos de los dos países. A continuación, se subió a su limusina, trasladada especialmente a Rusia con motivo de la visita, en la que se dirigió al hotel de alojamiento con una docena de guardaespaldas acompañando el vehículo a la carrera por ambos lados.

Hubo algunas personas que se agolparon para contemplaron el acontecimiento, pero dio la sensación de que había poco interés o, tal vez, el enorme secretismo que está rodeando a la cumbre ha hecho que muchos habitantes de la ciudad no estuvieran al corriente.

Nacionalidad para los prorrusos de Ucrania

Sin embargo, Putin, de brazos abiertos con su homólogo norcoreano y dispuesto a recorrer el país de punta a punta para reunirse con él, al recién elegido presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le ha propinado el primer golpe duro, después de no felicitarle por su victoria.

Antes de partir hacia Vladivostok desde San Petersburgo, con escala posterior en la localidad siberiana de Chitá, el jefe del Kremlin firmó un decreto para simplificar la concesión de la nacionalidad rusa a los habitantes de las regiones sublevadas del este de Ucrania. Desde la antigua ciudad imperial rusa, Putin dijo que la medida tiene «carácter humanitario». Kiev ha puesto el grito en el cielo, ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad mientras Zelenski emitía un comunicado afirmando que, con tal actitud, "Rusia ha reconocido su responsabilidad como estado ocupante".