Vídeo: Esto fue lo que le pasó a Eyvi Ágreda ATLAS
Perú

Muere Eyvi Ágreda, la joven que fue quemada por su acosador en un autobús de Lima

«Te estoy quemando porque si no eres mía, no serás de nadie», dijo el agresor durante el ataque

CORRESPONSAL EN LILMAActualizado:

«Te quemo porque si no eres mía, no serás de nadie», anunció el acosador de la estudiante Eyvi Agreda, de 22 años, segundos antes de rociar su cuerpo con gasolina y prenderle fuego el 24 de abril en un autobús en Miraflores, distrito de clase media alta en Lima. La joven logró salir con vida entonces, pero tras casi cuarenta días de agonía murió finalmente el pasado viernes en un hospital.

«Siento que debía darle un escarmiento. Saqué la botella con gasolina que tenía en mi mochila. Me acerqué. Yo solo quería echarle en la cara pero el bus se movió y se esparció en todo su cuerpo», declaró Carlos Hualpa, el joven que la persiguió al trabajo y a su casa durante dos años, y que finalmente acabó con su vida.

En lo que va del 2018, en Perú se han registrado 43 feminicidios y 103 tentativas de asesinatos machistas, según informó el Ministerio de la Mujer y pueblos vulnerables. El viernes, día en que murió Eyvi Agreda, se encontró en el área rural de Ayacucho, sureste de Perú, el cuerpo de una niña de 13 años, violada y ahogada en un río.

La semana pasada en Lima, un padre de familia de 29 años mató a sus 3 hijos, de cinco, siete y nueve años, y luego se suicidó; tras echar a golpes de la casa a la madre de los niños.

«Acaban de avisarme y realmente son sentimientos encontrados. Mientras uno está feliz, aquí, de poder anunciar que vamos a terminar el hospital este año… esa felicidad de poder brindar buenas noticias a Moyobamba, se empaña con la noticia de la muerte de esta chica que fue violentamente agredida por una persona que realmente no tiene perdón», dijo el presidente peruano, Martin Vizcarra. «Nos sentimos muy apenados pero esos son los designios de la vida y hay que aceptarlos», concluyó el mandatario peruano.

«Ni una menos»

Al respecto, la psicóloga Rossina Guerrero dijo a ABC que se debe comenzar «a educar y trabajar en las escuelas en las relaciones de género, en la tolerancia cero frente a la violencia contra las mujeres, en una educación sexual integral; que la impunidad no sea el común denominador cuando las mujeres busquen justicia». Guerrero, resalta la historia de la joven Arlette Contreras, caso paradigmático porque «cuyo agresor está libre por sentencia judicial y hoy ella enfrenta a un proceso legal en su contra».

Contreras es el icono del movimiento «Ni una menos» en Perú, presuntamente agarrada de los pelos por su pareja Adriano Pozo en un vídeo dentro de un hotel en Ayacucho –sureste del país-. Contreras –que fue salvada de morir asfixiada por su pareja, gracias al personal del hotel- ha sido premiada por la esposa del presidente, Donald Trump, Melania por ser una «Mujer de Coraje» y una de las 100 personas más influyentes según la revista «Time» en 2017.

«Al presidente Vizcarra le quisiera decir que deje de hacer cálculos con la vida de las mujeres, que deje de querer estar bien con sectores antiderechos para que lo dejen gobernar, ofreciendo concesiones políticas y sacrificando la igualdad de género en el país, cuando a las mujeres día a día nos violan, golpean, y matan. Estamos en un momento de quiebre y las mujeres no merecemos un líder político timorato frente a la violencia y buscamos soluciones reales», finalizó Guerrero.

Paradójicamente, un tribunal formado por tres jueces hombres exculpó al agresor Adriano Pozo, y la defensa del agresor acusó a Contreras por falsificación de documentos, juicio que están a punto de ganar donde Contreras sería condenada a cuatro años de cárcel. Al respecto, el abogado penalista que forma parte del equipo de defensa de Contreras, César Azabache, declaró a ABC que «el juicio contra Arlette Contreras no tiene sentido: es una demanda que se basa en pruebas que no fueron presentadas como pruebas porque ella las retiró desemboca en un juicio más veloz que el que debería reivindicarla. No tiene sentido».

Tras la muerte de Eyvi Agreda, Contreras escribió en su cuenta de Twitter: «Eyvi Ágreda dejó de ser una sobreviviente, la mató el Estado a través de Hualpa, su verdugo. Es el Estado que no educa, no sanciona, no previene con enfoque de género, hay quienes filosofan que el feminicidio es una exageración de las mujeres que no queremos morir».

Las mujeres dicen basta al machismo en Perú

La artista plástica y fundadora de «Ni una menos», Natalia Iguiñiz, dijo a ABC que «los feminismos en el Perú tienen más de 100 años, «Ni una menos» se unió para seguir buscando acabar con la violencia y discriminación contra las mujeres. No se va a acabar con el machismo en un día para otro, pero cada día cuenta para tantas niñas y mujeres discriminadas, violadas, acosadas, violentadas, asesinadas».

«Las mujeres ya no estamos dispuestas a vivir así.... es un tiempo duro y hay una brecha aún entre nuestros cambios culturales, nuestra conciencia de lo injusto y la posibilidad de hacerlo», añadió.

«Los poderes del Estado no están a la altura del grado de violencia que se vive, es un estado de emergencia. Eluden la responsabilidad que tienen en estas muertes y violaciones. La historia los juzgará por su negligencia», concluyó.

Ayer, la muerte de Eyvi Agreda causó que «Ni una menos» convoque a una protesta frente al Poder Judicial en Perú exigiendo justicia en los casos de feminicidios y ser escuchadas por las autoridades. Irónicamente, esa marcha fue reprimida con gases por la policía.

En tanto, la congresista de «Nuevo Perú» (centro izquierda), Marisa Glave indicó a ABC que en las escuelas falta que se enseñe a niños y niñas, a aprender que somos iguales pero diferentes. No podemos seguir mandando mensajes diciendo ojalá que se acaben las muertes. Basta de estadísticas fatales, necesitamos un cambio profundo en la sociedad, una sociedad donde las mujeres somos vistas como objetos de propiedad de los hombres. Ese infeliz le prendió fuego a Eyvi no porque está loco, sino porque no admitía que ella le dijera no y por ello, sintió que tenía derecho a desfigurarla. Hay un problema estructural que debemos reconocer: somos un país machista de los pies a la cabeza».