Matteo Renzi durante un discurso en una conferencia
Matteo Renzi durante un discurso en una conferencia - Reuters

Matteo Renzi anuncia su abandono del PD para formar un partido

Confirma su decisión en llamada telefónica al primer ministro Conte. Con la fundación de su partido, Matteo Renzi pretende condicionar la agenda del gobierno

Fuertes presiones a Renzi hasta el último momento para evitar la escisión: El secretario del PD Zingaretti afirma que «una división es gravísima, Italia no lo entendería»

Renzi asegura que reforzará al gobierno, pero en el PD se teme que el nuevo gobierno Conte pueda durar pocos meses, lo que representaría un regalo a Salvini

RomaActualizado:

Italia vive hoy un nuevo terremoto político en la izquierda y en el recién nacido gobierno Conte. Matteo Renzi ha abandonado el Partido Democrático y fundará su propia formación política. Lo ha confirmado el propio ex primer ministro y exsecretario del PD, hoy senador, en una llamada telefónica al primer ministro Giuseppe Conte, confirmándole que mantendrá su apoyo al gobierno. En una larga entrevista al diario «La Repubblica», Renzi afirma que lo seguirán una treintena de parlamentarios que formarán grupos autónomos en la Cámara de diputados y en el Senado: «Lo que me empuja a dejar el PD es la falta de una visión de futuro». El nuevo partido de Renzi será centrista y podría llamarse «Italia del sí», en contraste con el Movimiento 5 Estrellas que, según él, representa la «Italia del no». «Yo creo que hay espacio para una cosa nueva -afirma Renzi-. No se trata de centro o de izquierda, sino que ocupa el espacio menos utilizado por la política italiana: el espacio del futuro». «No será un partido tradicional, será una casa -añade- Y será feminista con muchas mujeres de nivel en la guía. Teresa Bellanova -ministra de Agricultura- será la jefa de la delegación en el gobierno». Frente a quienes consideran que corre el riesgo de la irrelevancia política y reforzará a la derecha, mientras debilita al PD y al gobierno Conte que ha nacido con cierta fragilidad, el exalcalde de Florencia afirma que él hará la «guerra» al líder de la Liga, Matteo Salvini: «Yo quiero hacer la guerra a quien siembra odio. Los próximos años los quiero pasar en contraposición frontal contra el populismo de Salvini. Quiero esperar que también el PD se preocupe de él y no de Matteo Renzi. La guerra la quiero hacer a Salvini. Hay que construir un nuevo modelo de comunidad política, innovador, no ligado a los esquemas del siglo pasado. Intentaré hacerlo con entusiasmo y determinación. Seremos muchos».

Operación de poder

La escisión de Renzi del PD es la típica operación de poder, conocida en Italia como una acción de «Palazzo» (Palacio). La lleva madurando mucho tiempo. En un primer momento se sintió inclinado a poner en práctica también en Italia un partido como LREM del presidente francés, Emmanuel Macron. La escisión llega ahora con la rebelión del ex primer ministro contra la actual dirección del PD, porque cada día contaba menos en el partido. Matteo Renzi quiere ser determinante y condicionar la agenda del gobierno y también los nombramientos. En el primer trimestre del año próximo se eligen los presidentes y directores de cientos de empresas, algunas de ellas multinacionales de primer nivel mundial, como las energéticas ENEL y ENI, muy influyentes en la arquitectura del poder en Italia. Renzi fue decisivo en el nombramiento de muchos de esos dirigentes que están a punto de terminar su mandato y lo quiere seguir siendo. Esa es una acción clave de poder, una operación de «Palazzo».

Renzi, furioso

La escisión de Renzi está motivada también en buena medida por su irritación al ver que es ninguneado en el PD. Matteo Renzi, de 40 años, ex primer ministro entre febrero 2014 y diciembre del 2016, fue el gran inspirador del actual gobierno de coalición de Giuseppe Conte. Renzi consideró, tras la crisis de gobierno abierta por el líder de la Liga el 8 de agosto, que Italia no podía ir a unas elecciones inmediatas como pretendía Matteo Salvini, porque eso suponía correr el riesgo de que el exministro del Interior se hiciera con todo el poder. Tras una dura pelea con el secretario del PD, Nicola Zingaretti, se impuso la estrategia de Matteo Renzi, quien prefirió ponerse de acuerdo con sus adversarios de siempre, el fundador del M5E Beppe Grillo y sus grillinos, antes que ver al ultraderechista Matteo Salvini hacerse con el poder tras unas elecciones en las que hubiera arrasado: Las encuestas daban a Salvini el 37-38 por 100 en intención de voto. De ahí la decisión del líder de la Liga de romper la coalición para capitalizar ese consenso.

El disgusto de Matteo Renzi ha ido creciendo tras la formación del gobierno. El exalcalde de Florencia conserva aún una gran influencia en el PD, porque él elaboró las listas electorales de los últimos comicios de marzo 2018. Obviamente, no todos lo seguirán. En el Senado contaba con un par de docenas de senadores fieles a su corriente, y casi medio centenar en la Cámara de diputados. Por el momento, una treintena de parlamentarios aprueban la decisión de Renzi. Aquí también ha habido una dura batalla política: El actual secretario, Nicola Zingaretti, hubiera deseado ir a unas nuevas elecciones, como pedía Salvini, para quitar ese poder e influencia a Renzi elaborando unas listas electorales sin los seguidores del exprimer ministro. De hecho, la composición del nuevo gobierno creó profundo malestar en Renzi, por considerar que su corriente no estaba suficientemente representada ni en la lista de ministros ni en la de subsecretarios. Furioso, el exsecretario del PD llegó a esta conclusión: «Quieren que me vaya, me voy».

Llega así la enésima escisión en la izquierda italiana, cuya constante histórica es la de dividirse. Uno de los gobiernos del centro izquierda presidido por el primer ministro Romano Prodi, fundador del Olivo, se componía de una docena de partidos. Ni el poder evitó la fragmentación. Con la de Renzi, esta es la cuarta escisión que sufre el PD desde su fundación en octubre del 2007.

Fuertes presiones

Hasta el último momento Renzi ha recibido muy fuertes presiones para evitar la escisión. El ministro de Cultura, Dario Franceschini, muy influyente en una corriente del partido, le ha hecho un llamamiento para que no lo abandone: «El PD es tu casa y la nuestra, no nos separemos». El ex primer ministro, Enrico Letta, se mostraba perplejo: «Cuando hay escisiones, las rupturas son dramáticas. En este momento hay necesidad de unidad y humildad». Mientras, el secretario del PD Zingaretti intentaba mediar: «Dividirse sería gravísimo, Italia no lo entendería».

El PD vivió este lunes una jornada dramática. La mayoría de sus militantes estuvieron con el alma en vilo pendientes de la decisión de Matteo Renzi, sin ocultar un temor: la marcha del exalcalde de Florencia puede tener como resultado que el nuevo gobierno Conte dure pocos meses. Sería un regalo a Matteo Salvini. Algunos analistas, e incluso políticos del Partido Democrático, creen que la decisión de Renzi puede ser desastrosa para el PD, para el gobierno y el propio Renzi. De todas formas, el hoy senador ha querido transmitir calma al gobierno Conte, que está dando sus primeros pasos y sería muy grave verse debilitado por graves problemas internos de uno de los dos partidos de la coalición. El exsecretario del PD asegura que, “paradójicamente”, el gobierno se verá reforzado. Espera que su partido sea el tercera pata en la que se puede apoyar el gobierno Conte, aparte de las del PD y el M5E.

Un partido del 7%

De momento, con el exalcalde de Florencia se marcharán dos ministras (las titulares de Agricultura y Familia), unos cinco senadores y al menos 20 diputados. El nuevo partido formará ya en esta semana un grupo parlamentario en el Congreso. Tendrá más dificultades en el Senado, porque el reglamento de esta cámara impide formar grupos a los partidos que no se presentan con sus siglas en las elecciones. Pero Renzi espera contar con cierta flexibilidad para que tener grupo propio también en el Senado.

Su objetivo es muy claro: Influir de forma decisiva en la nueva mayoría parlamentaria del PD-M5E que sostiene al gobierno y condicionar la agenda del ejecutivo. Electoralmente, las encuestas le dan a un partido de Renzi alrededor del 7 por 100 en intención de voto. Su aspiración es acoger también en su seno a algunos políticos descontentos del partido de Berlusconi, Forza Italia, cada día más débil por falta de liderazgo.