Las llamas amarillas llegan al Gobierno de Macron

Macron recibe a la élite intelectual en busca de salidas para la crisis de los chalecos amarillos

Corresponsal en ParísActualizado:

El vandalismo y la violencia nihilista en los Campos Elíseos, el sábado pasado, ha precipitado una tormenta en la cúspide del Estado: Macron vuelve a caer en los sondeos, la seguridad nacional sufre cambios de urgencia extrema, avenidas y sitios sensibles, en París y toda Francia, serán sometidos a un nuevo dispositivo antidisturbios, «menos pasivo, más duro».

Edouard Philippe, primer ministro (conservador clásico), ha desgranado el primer rosario de medidas policiales de choque de este modo:

-Destitución a paso de carga de Michel Delpuech, prefecto de policía de París, víctima de su mala gestión y respuesta nula al vandalismo del sábado pasado. Será sustituido por Didier Lallement, actual prefecto de la región Nouvelle-Aquitaine.

-Desde el próximo sábado, las fuerzas de seguridad del Estado podrán prohibir o disolver expeditivamente las manifestaciones donde se detectase la presencia de «individuos o grupúsculos violentos». Sin prohibir, de entrada, los antidisturbios podrán «disolver» manifestaciones que el gobierno considere «peligrosas».

-La doctrina de intervención de los antidisturbios tomará una dimensión «menos pasiva y más dura» contra «cualquier tentativa» de violencia o vandalismo.

Emmanuel Macron espera que tales medidas sofoquen el incendio político de la crisis, tras la jornada de incendios y vandalismos el sábado pasado, en los Campos Elíseos. El presidente de la República ha vuelto a perder varios puntos en los sondeos de opinión, recobrando su posición de presidente mal amado por los franceses. Según los sondeos posteriores al sábado negro, día 16, más de un 70 % de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente en funciones.

Mientras deja a su jefe de Gobierno la gestión «técnica» y policial de la crisis amarilla, Macron se reserva el puesto «jupiterino» de “padre de la nación”, protagonista de excepción de un gran debate público con centenares de alcaldes en todas las regiones de Francia.

En ese marco, coqueteando con la «democracia directa», sin intermediarios, estableciendo un diálogo «directo» del jefe del Estado con los alcaldes de Francia, Emmanuel Macron lanzó este lunes una nueva iniciativa sin precedentes: recibir, en el Elíseo, a la élite intelectual francesa, para discutir de la gran crisis nacional de la franquicia de los chalecos amarillos, entre otros temas de fondo, con el fin de intentar buscar «nuevas ideas» para el gran debate nacional que nadie sabe qué conclusiones prácticas tendrá.

El presidente ha invitado a más de sesenta escritores, filósofos, economistas, sociólogos, historiadores, científicos de muy distintas disciplinas, esperando poder «discutir» con ellos, durante varias horas, de todos los grandes temas de la actualidad nacional e internacional. Debate sin precedentes que debiera ser retransmitido, total o parcialmente, a través de dos cadenas de radio y TV.

Entre los invitados se encuentran personalidades como Jacques Julliard (historiador), Michel Wieviorka (sociólogo), Gilles Kepel (especialista islam francés), Monique Canto-Sperber (ensayista filósofa), Jean-Claude Casanova (politólogo), Daniel Cohel (economista), entre otro medio centenar de personalidades. Invitado, Alain Finkielkraut no asistirá por encontrarse en el extranjero. Invitada, así mismo, Sylviane Agacinski ha decidido no participar, estimando que “las condiciones del debate no me parecen satisfactorias”.

El encuentro y debate del jefe del Estado con más de medio centenar de intelectuales, entre los que se encuentran algunos muy alejados de su sensibilidad política, se inscribe en el marco del gran debate nacional deseado por el presidente para “responder” a la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos.

¿Qué hará Macron tras los debates? Nadie lo sabe. Sus portavoces anuncian «medidas fuertes, llamativas». Veremos.