Von der Leyen candidata a la presidencia de la Comisión Europea
Von der Leyen candidata a la presidencia de la Comisión Europea - EFE

Von der Leyen, la candidata de los gobiernos proeuropea, conservadora y feminista

El 16 de julio cuando la Eurocámara vote su candidatura necesita 376 de los 751 votos

Corresponsal en BerlínActualizado:

«Hallo Europa, hello Europe, salut Europe», ha saludado Ursula von der Leyen esta semana en la cuenta que abrió como candidata a la presidencia de la Comisión Europea apenas fue anunciada su candidatura, en tres lenguas igualmente interiorizadas como maternas. De inmediato se entrevistó con Jean-Claude Juncker, a quien aspira a suceder y que le garantizo su apoyo personal. Después con el presidente del Consejo, Donald Tusk, que la calificó como «excelente candidata, amiga del centro y el este de Europa, dedicada al Estado de derecho». Ha pasado por los Ministerios alemanes de Familia, Trabajo y Defensa, ejes de la agenda europea en esta legislatura y de su presupuesto.

A eso hay que añadir el conveniente hecho de que es mujer y el menos obvio valor de sus contactos trasatlánticos, tan arraigados entre los trumpistas como entre los republicanos desafectos a su presidente. También su ingente capacidad de trabajo, sus dotes diplomáticas y su porte aristocrático, que ante el inusitado avance de la vulgaridad no viene nada mal. Von der Leyen cuenta, en definitiva, con todo lo necesario para ser una gran presidenta de la Comisión Europea, pero su aterrizaje llega lastrado por la grieta de legitimidad que constituye su candidatura, fruto de un golpe en la mesa que demuestra que en Europa quienes mandan no son los partidos, sino los Gobiernos de turno. El 16 de julio, cuando la Eurocámara vote su candidatura, los parlamentarios no estarán sujetos, sin embargo, ni a los partidos ni a los gobiernos. Será un voto secreto y von der Leyen necesita 376 de los 751. Jean-Claude Juncker, hace cuatro años, obtuvo 422. Ni en Europa ni en Alemania se da por ganada esa votación.

Varios destacados miembros del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) han adelantado su voto en contra. La presienta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, ha advertido que «si mantienen su actitud destructiva sería una carga para la gran coalición» y ha amenazado que «posiblemente arriesgaría una crisis constitucional», en un contexto demoscópico que enterraría al SPD si se adelantasen elecciones. Su perfil de conservadora dura la hace antipática en su propio país, como demuestra la encuesta publicada esta semana por la televisión pública ARD, según la cual el 56% de los alemanes considera que no es una buena elección frente al 33% que sí la aprueba. La pregunta fue realizada el miércoles a 789 personas y las respuestas traslucen la lejanía del alemán de a pie con la excelencia que distingue a la candidata.

Empezando por su formación. Estudió Arqueología, Macroeconomía y Medicina, aprobando los exámenes estatales, el MIR alemán, antes de tener a sus siente hijos, nacidos entre 1987 y 1999. No hay quien se identifique con ese perfil. A partir de 2003 abandona la investigación médica y la participación activa en la iglesia luterana para ocupar su primer cargo regional. Hija de uno de los históricos de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el expresidente del Estado federado de Baja Sajonia Ernst Albrecht, estaba destinada a suceder a Merkel hace ya casi un par de legislaturas. Pero la longevidad en el cargo de la canciller y su habilidad para deshacerse de rivales políticos internos terminaron con ese proyecto. Después de llevarle la contraria a Merkel en el Bundestag, donde con otras mujeres de la CDU promovió el feminismo de derecha y votó a favor de una cuota femenina, fue retirada de la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales, donde había hecho buenas migas con los sindicatos, y destinada a Defensa, un Ministerio en el que hubo de lidiar con la precariedad material del ejército alemán y donde ha puesto firmes a varios altos mandos militares, llevando hasta el final incómodas investigaciones sobre la presencia de extremistas de derecha en las filas y forzando la igualdad de las mujeres soldado, con iniciativas novedosas y rompedoras. Gracias a ella, por ejemplo, hay una guardería en cada cuartel. Ha sufrido el desgaste causado por los escándalos dematerial obsoleto, bajas inversiones y expertos exageradamente pagados, una venganza de Merkel por pretender hacerle sombra. Aunque en Europa sea vista como la candidata de la canciller alemana, ellas se entienden como rivales unidas únicamente por su lealtad y su fe protestante.

Si von der Leyen ocupa finalmente la presidencia de la UE, el cargo engrasará el eje franco alemán, dado que cuenta con el apoyo de ambos y comunicación directa con todos sus ministros. Veremos seguramente la formación de un ejército europeo mejor dotado de lo que cabía esperar, políticas activas de empleo y conciliación, así como mayor capacidad de contacto y negociación con la Administración de Estados Unidos. Y avances europeos. No en vano, von der Leyen no solo nació y creció en Bruselas, sino que heredó de sus padres la convicción generacional de que sin UE, volverá a haber guerra en Europa.