José M. de Areilza - MONNET & CO.

Merkel contra el Brexit salvaje

Lo importante, según la canciller, es que la salida del Reino Unido de la UE no fragmente el mercado interior europeo

José M. de Areilza
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Angela Merkel ha ofrecido a Boris Johnson una última oportunidad para evitar un Brexit sin acuerdo, cuya onda expansiva llegaría también al continente. Por fortuna, la canciller sigue en el puente de mando de la UE, la única líder con experiencia y capacidad de gestionar crisis. Su formación científica le basta para entender que la postura inicial bruselense de no renegociar el aspecto más controvertido del tratado de retirada que se pactó con Theresa May, la salvaguarda irlandesa, es simplemente una tontería.

Lo importante, ha subrayado Merkel, no es la prolija redacción actual de esta garantía, tres veces rechazada en Westminster, sino afianzar el respeto de sus elementos principales. Es decir, que la salida del Reino Unido no altere la ausencia de fronteras en la isla de Irlanda, fundamento de los acuerdos de paz, y que no fragmente el mercado interior europeo.

Merkel ha puesto deberes a Johnson, treinta días en los que debe proponer una nueva fórmula de salida pactada. Theresa May negoció una unión aduanera a la que su país no podía poner fin sin consentimiento de la UE la salvaguarda irlandesa- para mantenerse lo más cerca posible del mercado interior y construir desde esa base un futuro acuerdo comercial permanente.

Pero desde un punto de vista jurídico, la salvaguarda es un acuerdo demasiado detallado, que desborda las exigencias del artículo 50 del Tratado con la UE sobre la salida. Cabe enmendar este exceso regulatorio de los negociadores de la Comisión. Permitiría a Boris Johnson (si no cae ante su gobierno…) salvar la cara ante sus huestes eurófobas, mientras que el ejecutivo de Dublín sigue contando con el apoyo de sus socios europeos.

Bastaría, por ejemplo, con mantener lo pactado sobre derechos de los ciudadanos y la financiación debida y modificar levemente el acuerdo de retirada: pasar la salvaguarda irlandesa a la declaración política, pero convertirla en un acuerdo vinculante entre los 27 socios restantes de la UE, como guía de la negociación con los británicos una vez estén fuera y quieran acceder al mercado europeo.

Sería también válido el período transitorio previsto de hasta cuatro años, que mantendría conectado al Reino Unido en el ámbito de la libre circulación de mercancías antes de exponerse a otro precipicio. Emmanuel Macron ha aceptado finalmente secundar la estrategia de Merkel, por mucho que el choque con los nacionalistas ingleses sea una táctica útil en su política doméstica.

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