El primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, hoy en Luxemburgo
El primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, hoy en Luxemburgo - EFE

Johnson forzado a huir de los abucheos en Luxemburgo

Juncker insiste en que corresponde a Londres presentar alternativas al «backstop» irlandés

Corresponsal en BruselasActualizado:

Al primer ministro británico Boris Johnson no le sentó muy bien el almuerzo de trabajo que mantuvo ayer con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en un céntrico restaurante de Luxemburgo. El británico fue forzado a retirarse por los gritos de un grupo de sus compatriotas residentes en este pequeño país lo que a la hora de comparecer ante la prensa dejó solo al primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, en un escenario con un puesto vacío y la bandera británica. Pese a que no ha habido constatación de ningún avance concreto para evitar un Brexit sin acuerdo, Johnson volvió a Londres pensando que había sido un «encuentro constructivo».

La reunión de ayer se había planteado como un intento realista de lograr que Johnson revelase por fin cual es su alternativa para la salvaguarda irlandesa («backstop»), pero se fue igual que había llegado, diciendo que mantiene su «determinación de llegar a un acuerdo en el que se suprima y que los parlamentarios británicos puedan apoyar» y que en ningún caso tiene idea de pedir ninguna nueva prórroga en la aplicación del artículo 50 porque su objetivo sigue siendo que la desconexión se produzca el 31 de octubre.

El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, tuvo que dar solo la rueda de prensa ante la ausencia de Boris Johnson, que no se quiso enfrentar a los abucheos
El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, tuvo que dar solo la rueda de prensa ante la ausencia de Boris Johnson, que no se quiso enfrentar a los abucheos - Reuters

El incidente de los abucheos que le impidieron participar en la rueda de prensa con Bettel ha sido considerado «humillante» por la prensa británica más favorable al Brexit, que le reprocha al Gobierno luxemburgués el que hubiera previsto el almuerzo con Juncker y con el negociador europeo Michel Barnier en un conocido restaurante de la ciudad y una comparecencia en un recinto al aire libre, todo al alcance de los gritos de los británicos residentes allí que se habían reunido para insultar a alguien que horas antes había dicho que es como el «increíble Hulk», cuya fuerza aumenta cuanto más se enfada.

De la reunión ha quedado solamente la voluntad de que el proceso de intentos de negociación se mantenga a nivel técnico aunque Juncker ya le advirtió que «es responsabilidad suya plantear soluciones legalmente operativas».