Sergio Mattarella, presidente de la República de Italia - REUTERS / Vídeo: La dimisión del primer ministro italiano ha abierto una profunda crisis en el Ejecutivo italiano

Italia puede tener en breve un gobierno de izquierdas

Sergio Mattarella tiene prisa por cerrar la crisis. Entre los nombres que le indicarán los partidos figura el presidente de la Cámara de diputados, Roberto Fico, del M5E

Corresponsal en RomaActualizado:

Acaba con un total fracaso el gobierno populista y en Italia se abre paso la posibilidad en tiempo breve de un ejecutivo de izquierdas, aunque será difícil y complicada su negociación. Esta tarde comienza el presidente de la República, Sergio Mattarella (78), a guiar la salida de la crisis, abierta ayer oficialmente, con la dimisión del primer ministro Giuseppe Conte. Durante dos días, Mattarella recibirá en el Palacio del Quirinal a su antecesor, Giorgio Napolitano, los presidentes del Senado y del Congreso, y las delegaciones de los partidos.

Sergio Mattarella tiene prisa y no permitirá que la crisis se alargue. Quiere tenerla resuelta en una semana. De momento se ven dos posibles salidas: un gobierno formado por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático, la opción más probable, o un gobierno de garantía para llevar al país a las urnas en otoño. Lo que hoy se da casi como imposible es una redición del gobierno populista formado por la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. En cualquier caso, Mattarella, un presidente con alto consenso y credibilidad, al que todos los partidos definen como «árbitro sabio e imparcial», solo encargará la formación de gobierno al M5E y al PD –los contactos entre ambos partidos ya se iniciaron- si ve claras señales de que puede romper con la situación de parálisis actual y ofrece garantías para llegar hasta el final de la legislatura, el 2023, o al menos hasta el 2002, año de la elección del presidente de la República, el sucesor de Mattarella, cargo para el que se vislumbra ya un potencial candidato: Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, cargo que dejará a finales de octubre.

Candidatos

El M5E propondrá seguramente como candidato al abogado Giuseppe Conte, por considerar que es la figura más presentable que puede ofrecer el Movimiento. Conte, con un consenso en torno al 60 por 100, supera en popularidad incluso al líder de la Liga, Matteo Salvini, a pesar de presidir un gobierno durante 14 meses cuyo fracaso ha sido evidente. El Partido Democrático en principio se opone a la candidatura de Conte, porque quiere una discontinuidad con el pasado. En este caso, el M5E propondrá a Roberto Fico (44), presidente de la Cámara de diputados, representante del ala izquierda del Movimiento.

Por su parte, el Partido Democrático, desearía ver como primer ministro al magistrado Raffaele Cantone (56), quien hasta el mes de julio fue el presidente de la Autoridad nacional anticorrupción. Otro de sus candidatos podría ser el economista Enrico Giovanini (62), exministro del Trabajo y de las políticas sociales. Mattarella buscará una solución que dé una nueva estabilidad al país y ponga en seguridad la economía, que está en graves dificultades. Italia tiene prácticamente crecimiento cero, pero además «corre el riesgo de la estagnación», el estancamiento permanente de su economía, según ha destacado el presidente del Instituto Nacional de Estadística (Istat), Gian Carlo Blangiardo.

En definitiva, Italia abrió ayer oficialmente la crisis de gobierno y está a las puertas de que un gobierno de izquierdas (M5E y PD) sustituya al ejecutivo populista de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. El «gobierno del cambio» que había prometido darle la vuelta al país «como a un calcetín», anoche terminó su andadura de la peor manera posible, tras 14 meses en el poder. Se marchó a casa de forma increíble en una tarde de agosto, sin ninguna dignidad. Solo mantuvo el tipo el primer ministro dimisionario, Giuseppe Conte, con un buen discurso que le permitió salir con la cabeza alta.

Acusaciones a Salvini

Se esperaba que fuera muy crítico contra su vicepresidente Matteo Salvini, pero la dureza y ataque al líder de la Liga fueron inesperada por su extrema crudeza. Lo llamó, entre otros calificativos, irresponsable, imprudente, inconsciente, ignorante y cobarde. Lo acusó de haber expuesto a Italia a la especulación financiera, provocando una crisis por sus intereses personales y de partido.

Le reprochó el no haber sido capaz de clarificar sus relaciones con la Rusia de Putin. Consideró «preocupante» su afán de poder al pedir a los italianos «plenos poderes» y «evocar a las plazas». Y, ya en la noche, para cerrar el debate en el Senado, le dio la estocada final: Lo acusó de cobarde, de «falta de coraje por no haber asumido su responsabilidad de ser el único culpable» de esta enloquecida y surrealista crisis de Gobierno. Se abre así otra complicada etapa, dejando al descubierto una pobre clase política, que ha hablado mucho de intereses nacionales y querer servir al país, pero que ha demostrado en la práctica que cada cual miraba por sus propios intereses.

El fracaso del primer gobierno populista que gobierna en Europa no solo ha estado en el desastre de su política económica, sino también por haber creado un clima de odio que ha dividido profundamente al país. Este clima de rabia y de odio se reflejó en el ambiente que se registró fuera del Senado, antes del debate, con enfrentamientos entre militantes del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga, con coros y pancartas propias de estadio: «Honestidad, honestidad», «Conte, Conte», «payaso, payaso (en referencia a Salvini)», gritaban los activistas grillinos, mientras en el frente opuesto en la calle replicaban los seguidores de la Liga: «“Un Capitano (así llaman siempre a Salvini), hay un solo Capitano», «elecciones inmediatas», al tiempo que cantaban el himno nacional, para acallar los gritos adversarios.

El riesgo político que hoy corre Italia es que si no se logra formar pronto un gobierno sólido y con ciertas garantías para sacar al país de su grave crisis, el líder de la Liga podría arrasar en unas próximas elecciones generales. Cuenta con una extraordinaria máquina propagandística, llamada «La Bestia», que continuará funcionando a pleno rendimiento con la esperanza de que vuelva al poder su «Capitano».