EFE

Italia permite dos desembarcos de inmigrantes ante la posible salida de Salvini del Gobierno

El vicepresidente y ministro del Interior, que previsiblemente abandonará su cargo pronto, ha criticado la decisión con dureza en las redes sociales

Corresponsal en RomaActualizado:

La inmigración sigue siendo hoy en Italia un punto de discordia en la formación de gobierno, cosa que aprovecha el todavía ministro del Interior, Matteo Salvini, para arremeter contra el futuro ejecutivo, que podría nacer en esta misma semana, si no encalla la negociación para superar esta enloquecida crisis.

«No se debe ignorar el drama de las naves con inmigrantes rescatados, sirve un gesto de humanidad», ha reiterado en estos días el secretario del Partido Democrático, Nicola Zingaretti. Para irritación de Salvini, ayer hubo dos desembarcos que le rompieron todos los esquemas al ministro del Interior. A los 31 inmigrantes que aún permanecían a bordo –hace días fueron desembarcadas mujeres y niños- en la nave Mar Jonio, de la ONG italiana Mediterránea, gestionada por centros sociales, de izquierdas, se les permitió desembarcar en Lampedusa por «motivos sanitarios».

Los inmigrantes se declararon el domingo en huelga de hambre con este mensaje: «Dispuestos a morir antes que vivir así». Un equipo médico inspeccionó la nave, llegando a la conclusión de que la situación sanitaria era insostenible. El jefe misión de Mediterránea, Luca Casarini, famoso activista del movimiento no global italiano, manifestó: «Hemos restaurado la ley del mar también en Italia: Los náufragos no pueden estar en el mar. Su odisea ha terminado y al horizonte se ve un poco de humanidad».

Salvini, furioso

La respuesta de Salvini no se hizo esperar: «Qué bello el ‘clima’ del gobierno guiado por el PD: Desembarcados los inmigrantes de la nave de los centros sociales por ‘emergencia sanitaria’… ¿Es que piensan que los italianos son estúpidos?». Además, pidiendo que se haga viral, Salvini publicó un video en Facebbok con los inmigrantes del Mar Jonio saltando de alegría al conocer la noticia del permiso para desembarcar, con este irónico titular: «Paralíticos y enfermos…».

Por otro lado, la nave Eleonore, de la ONG alemana Lifeline, con 104 personas a bordo desde hace ocho días, forzó este lunes el boqueo impuesto por Salvini y entró en el puerto de Pozallo (Sicilia). Se permitió el desembarco de las personas y la Guardia de finanzas incautó la nave.

Este caso demuestra que el próximo alejamiento del líder de la Liga, Matteo Salvini, como ministro del Interior, comienza a tener su efecto en una mayor flexibilidad con la inmigración. Si el hecho de forzar el bloqueo se produce hace pocos días, cuando el líder de la Liga se consideraba el hombre fuerte del gobierno, no hubiera permitido el desembarco de los inmigrantes hasta que no se hubiera decidido su reparto entre los países de la UE. Ahora, Salvini se ha tenido que limitar a continuar con su propaganda contra la inmigración: «Un gobierno a favor de los desembarcos es un delito contra Italia».

Cambia la narrativa

Se da una circunstancia curiosa en el caso de la nave Eleonore de la ONG Lifeline: Su capitán es Klaus Peter Reisch, quien ha lanzado dramáticos mensajes, videos y fotos, para destacar las precarias condiciones de los inmigrantes en un barco de reducidas dimensiones (20x5 metros) que dormían al descubierto, atándose al dormir por la noche para evitar caer al agua.

Pero la repercusión de este caso ha estado a años luz de la que tuvo la también alemana Carola Rackete, capitana de la nave Sea Watch, que igualmente forzó el bloqueo impuesto por Salvini y desembarcó en Lampedusa en el mes de junio. Parece claro que la capitana Carola Rackete, treintañera y mujer, a la que Salvini llenó de insultos diariamente, servía mucho mejor que el capitán Klaus Peter Reisch para la causa propagandística del líder de la Liga.