Annika Dean, superviviente al tiroteo del aeropuerto Fort Lauderdale/Hollywood
Annika Dean, superviviente al tiroteo del aeropuerto Fort Lauderdale/Hollywood - CNN

Su hijo sobrevivió al tiroteo del instituto de Florida; ella, a un atentado en un aeropuerto un año antes

Annika Dean salió del trabajo, miró el teléfono y vio que el adolescente le había enviado varios mensajes para contarle lo que estaba ocurriendo en el centro escolar

MADRIDActualizado:

Austin Foote tiene 14 años y estudia en el instituto Marjory Stoneman Douglas, el centro escolar del Condado Broward –en Florida– en que este miércoles un ex alumno, Nikolas Cruz, mató a 17 personas disparándoles con un rifle semiautomático AR-15. Estaba allí en el momento del ataque, aunque resultó ileso. Lo más curioso es que su madre, Annika Dean, se había salvado de otro atentado un año atrás.

Según recoge el diario The SunSentinel, Dean estaba en el aeropuerto Fort Lauderdale/Hollywood el 6 de enero de 2017, cuando Esteban Santiago cogió la única maleta que llevaba, cargó el arma de fuego que llevaba dentro y se dirigió a la terminal abriendo fuego, disparando de manera indiscriminada. Mató a cinco personas.

Dean ha contado a la cabecera estadounidense que acababa de salir del trabajo –es profesora en un colegio– cuando miró el teléfono y vio que su hijo le había enviado varios mensajes para contarle lo que estaba ocurriendo en el instituto. «Aunque me decía que no había resultado herido, a mí se me hundió el corazón. Sabía de lo que me hablaba», cuenta la mujer, que sabe el miedo que se siente al vivir este tipo de experiencias.

Dean estaba en la terminal 2 del aeropuerto cuando oyó los disparos; sin saber cómo, de repente se vio tendida en el suelo. Durante 30 segundos sintió el peso de alguien que se había tendido sobre ella y que le dijo: «Yo te protegeré». Por su parte, Foote estaba en clase biología cuando la alarma de incendios empezó a sonar. Salió al rellano. Los disparos fueros rápidos y sonaba cerca. Corrió en medio del caos y se encerró en un aula junto a otros 30 alumnos. Esperaron juntos a que el sonido de los disparos se disipara.

Dean declara que le tranquilizó que su hijo le escribira para informarle de la situación, ya que «es difícil estar en un lugar con un hombre disparando, pero tener a un hijo en esa tesitura es mucho peor». Sin embargo, al igual que ella volvió al aeropuerto –dos veces después del ataque–, su hijo regresará a la escuela. «Es nuestro barrio», asegura Dean, que agrega: «Amamos Stoneman Douglas».