El primer ministro griego, Alexis Tsipras (i) , conversa con su ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, durante una reunión de su partido en el Parlamento
El primer ministro griego, Alexis Tsipras (i) , conversa con su ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, durante una reunión de su partido en el Parlamento - AFP

Grecia debate nuevos ajustes después de dos días de huelga

Para aprobarlos, el Gobierno de Tsipras tendrá solo el apoyo de su partido (Syriza) y de Griegos Independientes

Corresponsal en AtenasActualizado:

El Parlamento de Grecia comenzó este sábado por la mañana a debatir los dos proyectos de ley sobre la reforma fiscal y del sistema de pensiones. El ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, insistió por la tarde en que «toda Europa ha comprendido que nuestra palabra es un contrato, lo que decimos lo cumplimos». Tsakalotos adelantó su intención de abordar el objetivo de superávit griego en la reunión del Eurogrupo del lunes: «En el paquete financiero, los europeos decimos que será del 2,5% mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que será de un 1,5% y por ello ha pedido medidas condicionales de un 2%».

El ministro de Finanzas heleno había prometido no reducir por debajo de los 9.100 euros anuales los ingresos exentos de impuestos sobre la renta y dimitir si lo hiciera. No lo ha hecho, a pesar de que tuvo que presentar en el último momento una enmienda que los reduce a 8.500 euros.

Todos los diputados de la oposición que intervinieron este sábado en el hemiciclo mostraron su rechazo a los ajustes y acusaron al Gobierno de mentir al pueblo griego. De los 300 diputados del Parlamento unicameral, en principio solo votarán a favor de estas reformas los miembros de los partidos Syriza y Griegos Independientes, que forman una frágil coalición de 153 escaños (151 diputados es la mayoría necesaria).

El alivio de la deuda es una de las preocupaciones de Tsipras, que ve como la mayoría de los ciudadanos y los sindicatos se vuelven en contra con los ajustes

Sin embargo, los observadores políticos están convencidos de que las reformas serán aprobadas y que los diputados radicales respaldarán al primer ministro, Alexis Tsipras. Al menos por esta vez. Valoran el hecho de que no se hayan reducido las pensiones actuales –desde 2010 han sufrido once recortes– y se legisle una jubilación mínima de 384 euros después de 20 años cotizados. No obstante, las nuevas pensiones disminuirán hasta un 30% y las complementarias también se verán recortadas; mientras que todos los trabajadores griegos y sus patronos pagarán mayores cotizaciones.

Los ajustes fiscales afectan principalmente a los ingresos medios y altos, con lo que el Gobierno de Tsipras pretende proteger a los más desfavorecidos, lo que tranquiliza a su partido, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza).

Los detalles de los ajustes han indignado a todos los sindicatos, que convocaron de forma urgente una huelga general de dos días nada más conocer que se adelantaba la aprobación de las reformas antes de la reunión del Eurogrupo del lunes.

De esta forma, Grecia espera acelerar la primera evaluación del programa de ajustes que acompaña al tercer rescate (de 86.000 millones de euros) y también que comience a hablar del alivio de la deuda griega, que podría suponer un aplazamiento de su pago. El alivio de la inmensa deuda es una de las grandes preocupaciones de Tsipras, que ve como la mayoría de los ciudadanos y todos los sindicatos se vuelven en su contra con los actuales ajustes.

Estas reformas son el primer paso para cumplir los recortes por valor de 5.400 millones de euros acordados con la Unión Europea y el FMI al conseguir la aprobación del tercer rescate, aunque este domingo se votarán solo medidas por valor de 3.600 millones de euros. Próximamente está previsto que se de el visto bueno a otras medidas por valor de 1.800 millones en impuestos indirectos.

Indignación en el turismo

Atenas vivió este sábado su segundo día sin transporte público, con servicios mínimos en la sanidad pública y sin noticias, ya que los medios de comunicación también se sumaron a la huelga. En toda Grecia no funcionó ni el transporte marítimo –interrumpido hasta el martes– ni el ferrocarril –paralizado hasta el lunes. El sector turístico griego estaba indignado con esta convocatoria, puesto que ya ha comenzado la temporada de verano.