El ministro italiano del Interior y líder del Partido de la Liga, Matteo Salvini
El ministro italiano del Interior y líder del Partido de la Liga, Matteo Salvini - EFE

El Gobierno italiano rectifica sus presupuestos para evitar las sanciones de la UE

Los populistas aceptan reducir en 4.000 millones en coste de sus dos banderas electorales: renta de ciudadanía y la contrarreforma de las pensiones

Corresponsal en RomaActualizado:

Los técnicos se han impuestos a los políticos populistas en la coalición del Gobierno italiano. Los vicepresidentes Matteo Salvini, secretario de la Liga, y Luigi Di Maio, del movimiento 5 Estrellas, habían reiterado por activa y por pasiva durante meses, en abierto desafío a la Comisión Europea, que no cambiarían «ni una com» a los presupuestos para el 2019 que presentaron a Bruselas.

Al final, en la noche del domingo, después de una reunión de cuatro horas de los dos vicepresidentes con el primer ministro, Giuseppe Conte, y con el titular de Economía, el profesor Giovanni Tria, decidieron rectificar los presupuestos en línea con los exigido con la Comisión europea. Di Maio acepta reducir en 2.000 millones de euros el gasto en la renta de ciudadanía, un subsidio de desempleo de 780 euros para los parados, que fue la bandera electoral del Movimiento 5 Estrellas.

Por su parte, Salvini recorta también en la misma cantidad su reforma para reducir la edad de jubilación, un plan que fue su estrella en la campaña electoral. Se han añadido además otras fuentes de ingresos para lograr que el déficit con relación al PIB se rebajara desde el 2,4 %, un porcentaje no admitido por Bruselas, hasta el 2,04 %. El Gobierno presentará las nuevas cuentas a la UE y se espera que el Parlamento las ratifique también a partir del viernes.

Escepticismo

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, había pedido a Roma un esfuerzo algo mayor, pero se cree que los nuevos presupuestos serán aceptados por Bruselas, evitando una sanción económica a Italia que el gobierno populista hubiera utilizado contra la UE en las elecciones europeas de mayo próximo. Seguramente en la capital comunitaria va a continuar el escepticismo sobre los presupuestos del gobierno italiano, pero la Comisión trata de evitar abrir un nuevo frente con la tercera economía de la eurozona después del Brexit y de la crisis de los «chalecos amarillos» en Francia.

Se llega así prácticamente al final de una larga negociación con la Comisión Europea, que ha durado prácticamente tres meses. Un periodo tan largo solo se ha visto en los últimos años en casos como el de Grecia. El ganador en esta agotadora negociación, han sido los técnicos. El profesor Tria y de forma particular el primer ministro Conte, que mantuvo varias reuniones con Juncker en las últimas semanas. Su papel se ve claramente reforzado, después de que durante meses hubiera sido visto como un títere en manos de los populistas Salvini y Di Maio.

De los dos vicepresidentes, sale debilitado sobre todo el líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio, quien se excedió en su retórica populista: «Con estos presupuestos del pueblo habremos abolido la pobreza». Obviamente, nadie cree hoy en Italia en tal milagro.