El líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon
El líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon - REUTERS

La extrema derecha y la extrema izquierda se aprovechan de las protestas en Francia

Todos los sondeos confirman la misma sentencia: entre un 72 y un 80% de los franceses tienen mala o muy mala opinión de Macron

Corresponsal en ParísActualizado:

Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN, extrema derecha) y Francia Insumisa (FI, extrema izquierda), son los partidos beneficiarios de la crisis de los «chalecos amarillos», que confirma el hundimiento de Emmanuel Macron en la opinión pública.

Todos los sondeos confirman la misma sentencia: entre un 72 y un 80% de los franceses tienen mala o muy mala opinión del presidente de la República.

Según el sondeo de ayer mismo, realizado por Ipsos para el semanario París Match, el hundimiento de Macron ha terminado arrastrando a su primer ministro, Édouard Philippe: ambos tienen un 73% de opiniones negativas.

Según el mismo sondeo, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon está al frente de los partidos que «mejor» encarnan la oposición política, AN y FI, según un 34% de franceses.

Los Republicanos (LR, derecha tradicional, huérfana de Nicolas Sarkozy) y el PS, son percibidos como partidos de una oposición «floja», poco o nada «visible». Apenas un 20 o un 10% de franceses los consideran como «verdadera oposición».

En intenciones de voto, cara a las próximas elecciones europeas del mes de mayo próximo, el partido de Marine Le Pen, AN, se cotiza como el primer partido de Francia, con un 21% de intenciones de voto, a primeros / mediados de noviembre. Detalle político capital, el PS, solo tiene un 7,5% de intenciones de voto, 13,5 puntos menos que la extrema derecha.

La República En Marcha (LREM, el partido de Emmanuel Macron) tiene hoy un 19% de intenciones de voto, seis puntos más que LR de la derecha tradicional.

Con un 11% de intenciones de voto, la extrema izquierda de FI sigue instalada en el puesto de primer partido de la izquierda y cuarto partido nacional.

A seis meses de las próximas elecciones europeas, esas intenciones de voto pueden evolucionar, sin duda. Y quizá evolucionen, claro está. Pero se trata de una «radiografía» muy gráfica de las inestables relaciones de fuerzas en la Francia angustiada por la crisis de los chalecos amarillos.