Mubarak se dirige al pueblo egipcio - REUTERS

Obama exige a Mubarak que cumpla con las reformas prometidas

La Casa Blanca indica que revisará toda la ayuda económica y militar que viene facilitando al régimen de Egipto

WASHINGTON Actualizado:

El presidente de Estados Unidos, tras una conversación telefónica con Hosni Mubarak, exigió ayer públicamente que el gobierno de Egipto se abstenga de recurrir a la fuerza para reprimir a sus opositores y que restaure inmediatamente el bloqueo de telecomunicaciones impuesto ayer viernes. Además de solicitar a la oposición que no caiga en la trampa de la violencia. Según ha recalcado Obama, "el pueblo de Egipto tiene derechos que son universales" y que deben ser respetados por su gobierno.

En una breve alocución desde la Casa Blanca, tras una tensa jornada diplomática, Barack Obama ha indicado que el presidente de Egipto tiene a partir de ahora la obligación de cumplir con sus propios promesas de reforma tras reafirmar su intención de no abandonar el poder. A su juicio, el mayor país árabe con ochenta millones de habitantes se enfrenta a "un momento de promesa" que debe ser aprovechado para acometer cambios concretos e inmediatos en lo político, económico y social.

El ocupante del despacho oval ha pronosticado jornadas difíciles para Egipto. Aunque también ha insistido en que "Estados Unidos continuará defendiendo los derechos del pueblo egipcio y trabajando con su gobierno para lograr un futuro que sea más justo, libre y esperanzador".

Dentro de la cautelosa reacción americana a la escalada de protestas y violencia en Egipto -el segundo perceptor de ayuda exterior americana después de Israel- la Casa Blanca también ha confirmado ayer su intención de revisar todo ese respaldo económico y militar valorado en 1.500 millones de dólares anuales. Según ha reiterado el gobierno de Estados Unidos, esas ayudas quedan condicionado a la forma en que las autoridades manejen las masivas protestas en las principales ciudades de Egipto.

El ocupante de la Casa Blanca también ha reconocido la estrecha y productiva alianza mantenida por Estados Unidos con el gobierno de Mubarak desde la llegada al poder del militar egipcio en 1981. Hasta el punto de indicar ayer, a través de un foro en YouTube, que el autoritario presidente de Egipto "ha sido muy útil en una serie de duras cuestiones en Oriente Medio". Mientras que el vicepresidente Biden argumentaba que Mubarak no merecía ser calificado como un dictador.

Hillary Clinton, a través de un comunicación, también ha reiterado que el presidente Mubarak tiene la obligación de evitar un derramamiento de sangre y asumir la imperiosa necesidad de reformas. A juicio de la responsable de la diplomacia americana, Estados Unidos va a apoyar esos cambios tanto en el mayor país árabe como en el resto de la región: "El pueblo en Oriente Medio, como en todas partes, busca una oportunidad para contribuir y tener un papel en las decisiones que marcan sus vidas. Los líderes deben responder".

Para calibrar la situación en Egipto, la Casa Blanca activó ayer su gabinete de crisis en la "situation room". Entre preocupaciones sobre las consecuencias no deseadas de un cambio abrupto de gobierno en El Cairo que ponga en peligro la influencia americana en cuestiones tan decisivas como la lucha contra el terrorismo islamista, el proceso de paz en Oriente Medio o la amenaza radical de Irán.

El portal WikiLeaks ha aportado a todo este pulso una nueva entrega de cables diplomáticos que ilustra los delicados manejos entre Estados Unidos y Egipto, pese a todos sus intereses compartidos. El material confirma cómo los diplomáticos del Departamento de Estado se han interesado por disidentes y blogeros encarcelados por el régimen de Mubarak, además de documentar informes de tortura y represión por parte de las fuerzas de seguridad egipcias. Al mismo tiempo, los cables indican que Mubarak habría "reconectado" de alguna forma con Washington después de que la Administración Obama abandonase la política de críticas públicas adoptada por el presidente Bush.