CLAVES DE LATINOAMÉRICA

EE.UU. y otros países americanos consolidan un nuevo foro antiterrorista

La creación de Argentina de un registro terrorista para incluir a Hizbolá muestra una mayor sintonía entre algunos gobiernos

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Se llama Plenario Ministerial Antiterrorista del Hemisferio Occidental. El nombre da idea de algo modesto, pero en la reunión de la semana pasada en Argentina ese nuevo foro conoció un importante impulso, con la presencia del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y la decisión del presidente argentino, Mauricio Macri, de catalogar a Hizbolá como organización terrorista.

El paso de Macri se produjo en el 25 aniversario del atentado contra la Organización Mutual Israelita Argentina (AMIA), atribuido a Hizbolá y en el que murieron 85 personas; dos años antes, 29 personas murieron en un ataque contra la Embajada de Israel de la capital argentina, en una acción de la que se responsabilizó al mismo grupo.

Esas masacres de 1992 y 1994 han sido los únicos atentados con víctimas atribuidos Hizbolá en todo el continente americano, si bien la presencia de células de la organización en diversos países, en la mayoría de los casos dedicadas al narcotráfico y otras formas de financiación, es tenida como una amenaza real. En la reunión con sus colegas hemisféricos, Pompeo habló de «presencia fuerte y amenazante», recordando varias detenciones de militantes que presumiblemente preparaban atentados en países como Estados Unidos, Panamá y Perú, además de las operaciones ilícitas llevadas a cabo en la Triple Frontera (enclave entre Paraguay, Brasil y Argentina).

La insistencia de Washington sobre el grupo radical libanés, de filiación chií, tiene lugar en un momento en que la Administración Trump está presionando enormemente a Irán para que suspenda el uso de brazos armados como el de Hizbolá para ejercer influencia en el mundo.

Plenario ministerial antiterrorista

Lo que se celebró en diciembre del año pasado en Washington, con asistencia de 13 países, como un encuentro de ministros de Asuntos Exteriores para tratar sobre actividad terrorista en toda la región, con especial atención al terrorismo propiciado desde el exterior (Daesh, Al-Qaida, Hizbolá) y al autóctono con ramificaciones transfronterizas (ELN), se está consolidando como un foro permanente ante la mayor sintonía entre diversos gobiernos tras los cambios políticos de los últimos años.

La semana pasada tuvo lugar en Buenos Aires el segundo Plenario Ministerial Antiterrorista del Hemisferio Occidental, y además ya hay fecha y lugar para el siguiente, previsto para el 16 de enero en Colombia. Precisamente los cambios presidenciales en los últimos años en Argentina y Colombia, así como en Brasil, Chile y Paraguay han facilitado una mayor entendimiento con los planteamientos estadounidenses.

El regreso de militantes que fueron a Siria para luchar con el Daesh preocupa especialmente en algunas zonas, como el Caribe, pero es sobre todo la agenda de la Administración Trump en relación a Irán —el uso que este país hace de Hizbolá, con constatata presencia en la región— la que ha movido a Washington a querer estrechar la cooperación con sus vecinos continentales.

Al encontrar eco en su presión sobre Hizbolá, cuestión que centró el encuentro de Buenos Aires, EE.UU. está dispuesto también a dar relevancia a otros asuntos importantes para ciertos países, como la actividad del ELN, sobre la que sobre todo se discutirá en la reunión de enero en Colombia. Abordar la actuación de ese grupo también en Venezuela, donde se ha extendido con ayuda del chavismo, servirá igualmente para intentar acorralar aún más a Nicolás Maduro.

Argentina crea un registro

Argentina ha sido el primer país latinoamericano en hacer un reconocimiento explícito de Hizbolá como organización terrorista, algo en lo que hace tiempo se anticipó EE.UU. y que la Unión Europea tardó en sumarse (solo tilda de terrorista una rama de la organización). Coincidiendo con el 25 aniversario del atentado contra la AMIA el Gobierno de Macri anunció la creación de un registro público de personas y entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento, en el que se incluirá a Hizbolá.

Si hasta ahora Argentina había sido remisa a dar ese paso era por los vínculos demostrados entre los operativos de Hizbolá que prepararon y ejecutaron los atentados de 1992 y 1994 y las autoridades de Irán. En su día, Argentina hizo que Interpol activara la alerta roja para la detención de cuatro iraníes –dos de ellos diplomáticos de la Embajada en Buenos Aires y dos oficiales de la Guardia Revolucionaria– y un libanés, militante de Hizbolá. Como acusó el fiscal Nisman, muerto en 2015, Cristina Fernández de Kirshner intentó favores de Irán a cambio de sacar de la alerta de Interpol a los iraníes señalados, en la que siguen.

La decisión de Macri ayudará al Gobierno argentino a una lucha más efectiva. «Al designar legalmente a Hizbolá como lo que es, un grupo terrorista extranjero- las autoridades argentinas pueden comenzar a anticipar las acciones de Hizbolá comunicándose con más de 57 naciones de todo el mundo en el mismo lenguaje antiterrorista», afirma Joseph Humire, director ejecutivo del Centro para una Sociedad Segura y Libre (SFS).

Mecanismo para la Triple Frontera

En la reunión de la semana pasada, los gobiernos de los países de la Triple Frontera –Argentina, Brasil, Paraguay– y Estados Unidos acordaron establecer un mecanismo de seguridad «para la coordinación de esfuerzos políticos y diplomáticos» contra el narcotráfico, el contrabando y otras actividades ilícitas en la zona. El primer encuentro será antes de fin de año en Asunción y luego ser reunirá cada seis meses.

De momento, sin embargo, ni Brasil ni Paraguay han secundado a Argentina en el señalamiento de Hizbolá. Esos dos países «nunca sufrieron el terrorismo de Hizbolá como Argentina, pero los dos acogen, quizás incluso más que Venezuela, las operaciones financieras terroristas de Hizbolá más importantes en la región», declara el experto Emmanuel Ottolengui, de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Ottolengui advierte que, a pesar de su retórica, Bolsonaro no se ha pronunciado pro ahora en la línea de Argentina, al tiempo que su ministro de Seguridad ha restado importancia a la presencia de Hizbolá en las zonas fronterizas de Brasil. Algo similar ocurre con el Gobierno de Mario Ado en Paraguay, que aunque en los últimos meses tomó medidas contra un importante clan de Hizbolá, los Barakat, «mira para otra parte».