El expresidente de Perú Alejandro Toledo fue detenido el pasado domingo en Estados Unidos
El expresidente de Perú Alejandro Toledo fue detenido el pasado domingo en Estados Unidos - REUTERS

Detenido en EE.UU. por encontrarse en estado de embriaguez el expresidente peruano Alejandro Toledo

El exmandatario, que pasó la noche en prisión en California y fue posteriormente puesto en libertad, asegura que fue víctima de «un complot» organizado en Perú contra su persona

ABC | Efe
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El expresidente de Perú Alejandro Toledo fue detenido el pasado domingo en Estados Unidos, donde se encuentra huido de la Justicia peruana que lo reclama por corrupción, por encontrarse supuestamente en estado de embriaguez en un restaurante, como informó la Cancillería del país andino.

El Gobierno de Perú dio a conocer en un comunicado que Toledo fue liberado del penal de Red Wood, en el condado de San Mateo, próximo a San Francisco (California), debido a que el comportamiento del exmandatario (2001-2006) constituye tan solo «una falta» según la legislación del Estado. Minutos antes de que la Cancillería confirmara la detención, Toledo y sus abogados habían desmentido en declaraciones a la prensa peruana que hubiera tenido problema alguno con la justicia de aquel país, ni «incidente» de cualquier tipo.

En relación a su arresto, el expresidente peruano aseguró que es víctima de «un complot» organizado en Perú contra su persona. «Yo estoy aquí trabajando en mi oficina. No quiero alimentar lo que han hecho en el Perú», indicó Toledo. El exmandatario se mostró irritado por la información publicada y evitó ofrecer su versión de los hechos más allá de declarara que se trata de un complot organizado desde su país de origen.

En paralelo a estos hechos, el Departamento de Justicia de Estados Unidos está revisando la solicitud de extradición del expresidente, denunciado por presuntamente recibir un millonario soborno de la empresa brasileña Odebrecht.

La solicitud de extradición de Toledo (2001-2006) fue presentada por la embajada de Perú en Washington en mayo del año pasado ante el Departamento de Estado, que hizo una serie de consultas a la Unidad de Cooperación Judicial Internacional y Extradiciones, respondidas y enviadas en julio último.

Otros escándalos del político peruano

La detención del expresidente peruano Alejandro Toledo en Estados Unidos por encontrarse ebrio, cuando está pendiente de resolverse una petición de extradición, es el último capítulo de una dilatada trayectoria de escándalos que incluye sexo, alcohol, drogas y una hija no reconocida, sin contar la corrupción.

Toledo, que en medios peruanos negó el incidente, pasó la noche del domingo en la cárcel de Red Wood, de San Francisco, tras haber bebido demasiado en un restaurante, según confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, en un episodio que hace recordar estos capítulos del presidente más «parrandero» de Perú.

«No hay ningún avión parrandero», aseguraba Toledo en 2006 desde Madrid durante un viaje oficial a España del que la prensa peruana advirtió de que sus integrantes iban pasados de copas cuando debían tomar la aeronave para viajar de Málaga a la capital española.

Todavía es claramente recordado por los peruanos cuando Toledo (2001-2006) esgrimió un supuesto secuestro para explicar la difusión de unas fotos donde aparecía sonriente y abrazado a un nutrido grupo de exuberantes mujeres con las que entrelazaba sus piernas frente a una mesa atiborrada de bebidas alcohólicas.

Las instantáneas aparecidas en el semanario Caretas durante la campaña a las elecciones presidenciales que ganó en 2001 habían sido tomadas en 1998 durante una noche de desenfreno en el hostal Melody, en Lima. «Lo único que recuerdo es un pañuelo puesto en la nariz, en la boca», manifestó entonces Toledo, en una versión secundada por su esposa, la belga Eliane Karp, donde culpaba a Vladimiro Montesinos, exasesor del expresidente Alberto Fujimori, de secuestrarlo y obligar a grabarle teniendo sexo para luego extorsionarlo.

Más sonado fue aún el caso de Zaraí, la hija de una relación adúltera que Toledo no quiso reconocer durante la campaña de las elecciones de 2001, pero a la que no tuvo más remedio que terminar aceptando como tal tras acceder, un año y medio más tarde, cuando ya era presidente, a hacerse la prueba de ADN.