La desconocida historia del Rolls Royce usado por Bolsonaro: el mismo de Lula o la Reina Isabel II

El nuevo presidente de Brasil llegó a su ceremonia de investidura llorando en esta limusina con más de 60 años de historia

MadridActualizado:

Jair Bolsonaro llegaba este martes al Congreso de Brasil en un impresionante Rolls Royce descapotable. El ultraderechista se disponía a participar en la ceremonia que lo convirtió en el 38º presidente de Brasil e iba acompañado por su esposa Michelle. Antes de entrar en la Explanada de los Ministerios de Brasilia aclamado por la multitud y en medio de estrictas medidas de seguridad, las cámaras captaron al líder llorando. Eran las lágrimas de la emoción de este nostálgico de la dictadura militar (1964-1985) al verse en el poder, tras obtener más de 57 millones de votos (55%) en octubre.

El ex capitán del ejército de 63 años, con un historial de exabruptos misóginos, racistas y homófobos, utilizó el Rolls-Royce Silver Wraith de 1952, según la tradición. El mismo modelo usado por todos los jefes de Estado brasileños de las últimas décadas en esta fecha tan señalada. Como Lula Da Silva en su ceremonia de investidura en 2003, a la que acudieron la misma cantidad de seguidores que a la de Bolsonaro: más de 250.000. Hablamos, por lo tanto, del coche de las ocasiones especiales, diferente del vehículo presidencial de uso diario, que cambia dependiendo del presidente: el Ford Fusion Hybrid de Bolsonaro y Lula, el Chevrolet Omega de Fernando Henrique Cardoso, etc.

El actual presidente de extrema derecha, conocido como el « Donald Trump tropical», y el de izquierda, que purga desde abril una pena de 12 años de cárcel por corrupción, se presentaron en el mismo Rolls Royce que, el 1 de mayo de 1953, estrenó el cuatro veces presidente Getúlio Vargas durante las conmemoraciones del Día del Trabajo en Volta Redonda. Desde entonces, esta reliquia ha recorrido las calles de la capital brasileña en los desfiles de posesión de los presidentes, en las visitas de Estado y durante las celebraciones de la Independencia.

Dos modelos

Lo que muy pocos saben es que la presidencia dispuso de dos Rolls-Royce en el pasado. Por un lado, el conocidísimo modelo abierto que ha usado Bolsonaro y Lula. Y por otro, un desconocido modelo cerrado que fue recibido por el presidente Vargas al inicio de sus vacaciones en Petrópolis, el 31 de enero de 1953. Ambos modelos comenzaron a fabricarse en abril de 1952 siguiendo especificaciones especiales solicitadas por el Gobierno. Algunas tan poco frecuentes como un velocímetro en el compartimiento trasero, una plataforma en el parachoques trasero y en los estribos laterales y los mástiles para el uso de las banderas.

En estos 66 años, el modelo abierto se empleó para trasladar a muchas autoridades extranjeras durante sus visitas a Brasil. Por ejemplo, el Rey Balduino de Bélgica, la Reina Isabel II de Inglaterra y el presidente francés General Charles de Gaulle, entre otros muchos. El primero en subirse a él fue el presidente peruano Manoel Odia el 25 de agosto de 1953.

El modelo cerrado tuvo una vida oficial mucho más corta. El último visitante extranjero en viajar en él fue Berta da Costa Ribeiro Arthur, esposa del presidente de Portugal Craveiro Lopes, durante su visita en junio de 1957. La razón es que el coronel Auriz Coelho e Silva, jefe del Personal de la Presidencia de la República en el gobierno Café Filho, quiso llegar a un acuerdo para que los dos lujosos vehículos quedaran para uso exclusivo de los jefes de Estado, pero no lo consiguió. Se la acabó quedando la familia del presidente Juscelino Kubitschek durante su mandato entre 1956 y 1961. La condición a la que llegó para poder quedárselo fue que el Rolls Royce abierto permaneciera, efectivamente, para uso del Gobierno. Y así ha sido hasta ayer, con el paseo de Bolsonaro.

En lo que respecta a la vida posterior del Rolls Royce cerrado, ha sido de lo más peculiar. Después de quedárselo Kubitschek fue entregado a la familia Vargas. Esta lo vendió por cuatro millones de dólares de la época. Después fue siendo adquirido por otras familias importantes, pasando de mano en mano por astronómicas cifras: el empresario Victor Costa o Alberto Pittigliani, por citar solo algunos. Las leyendas con respecto al vehículo encapotado fueron sustituyendo desde entonces a su historia real. Como la que dice que fue un regalo de la Reina Isabel II a Vargas. En 1994 fue vendido en subasta pública y comprado por un coleccionista de Sao Paulo, que lo restauró. Llegó a ganar varios premios en exposiciones especializadas, aunque actualmente solo es usado para llevar a novias al altar por un cuantioso alquiler.