Una imagen de la ciudad de Mosul, tomada ayer
Una imagen de la ciudad de Mosul, tomada ayer - AFP

Daesh se atrinchera en las últimas calles que controla en la parte vieja de Mosul

La ofensiva de Mosul comenzó en octubre, primero se concentró en los barrios al este del río Tigris y desde febrero, en la mitad oeste de la ciudad

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Por primera vez desde junio de 2014 la bandera negra del grupo Daesh no ondea en lo alto del minarete de Al Hadba (que en árabe significa ‘el jorobado’), ni la suya ni ninguna otra porque el minarete inclinado de 45 metros y la mezquita anexa de Al Nuri son ahora escombros. Los yihadistas acusaron a Estados Unidos de bombardear este templo de 850 años de antigüedad situado en la ciudad vieja de Mosul, en el que por primera y única vez se pudo ver a Abu Baker Al Bagdadi para presentarse como nuevo califa a los musulmanes de todo el mundo, pero desde el Gobierno de Irak y el Ejército de Estados Unidos apuntaron a los mismos seguidores del califa. La voladura de esta mezquita «es el anuncio oficial de la derrota de la organización», señaló el primer ministro iraquí Haidar Al Abadi, en un comunicado recogido por las televisiones locales. El dirigente chií se mostró optimista y adelantó que «la liberación de Mosul es cuestión de días».

El Ejército iraquí anunció la noche del miércoles la destrucción del templo con explosivos por parte de Daesh y el general Yahya Rasul explicó a la cadena kurda Rudaw que el enemigo tomó esta medida cuando vieron que las fuerzas iraquíes estaban «a solo 50 metros» de un lugar tan emblemático para la organización. Al igual que Al Abadi, Rasul interpretó que esta voladura fue «un claro gesto de que Daesh ha perdido incluso su propia moral» y de que su derrota está cerca.

La ofensiva de Mosul comenzó en octubre, primero se concentró en los barrios al este del río Tigris y desde febrero, en la mitad oeste de la ciudad. Las fuerzas iraquíes tienen cercados a los yihadistas en la Ciudad Vieja y, aunque las autoridades anunciaron que esperaban acabar con ellos antes del ramadán, el mes sagrado del ayuno para los musulmanes está a punto de concluir y los combates no cesan. Irak cuenta con el apoyo por tierra y aire de la coalición que lidera Estados Unidos y su portavoz, coronel Ryan Dillon, aseguró a la agencia Reuters que «quedan dos kilómetros cuadrados en el oeste de Mosul para terminar de liberar toda la ciudad», donde quedan decenas de miles de civiles atrapados entre dos fuegos.

Patrimonio arrasado

La mezquita de Al Nuri, que recibe el nombre de Nurudin al Zanki, noble que luchó en las primeras cruzadas, se suma a la larga lista de joyas del patrimonio iraquí destruido en los tres años de «califato». En las redes se abrió un gran debate sobre lo ocurrido y algunas voces aseguraban que Daesh destruyó el templo para no verlo caer en manos de los «herejes chiíes» que forman la primera línea de combate de las fuerzas de Irak. Fuera cual fuera el motivo, los autores eligieron para acabar con una de las mezquitas más emblemáticas del país y su minarete, el que aparece en los billetes de 10.000 dinares, la noche más importante del año para los musulmanes, Laylat al-Qadr, la noche en la que el Corán fue revelado a Mahoma. Mosul ha pagado un precio muy caro por ser la capital del «califato» en Irak, y la vecina Raqqa, en Siria, sigue el mismo camino.