Un blindado de Bagdad, en la zona oriental de Mosul - EFE

Las fuerzas iraquíes se lanzan a la conquista del sector occidental de Mosul

La ONU alerta de la presencia de 600.000 civiles en la parte que controla Daesh

Corresponsal en Jerusalén Actualizado: Guardar
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Las fuerzas iraquíes, con el apoyo de la alianza internacional que lidera Estados Unidos, avanzan hacia el oeste de Mosul para acabar con el último bastión que le queda en el país al grupo yihadista Daesh. El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, esperó a la conferencia de seguridad de Múnich para obtener el apoyo necesario y anunciar ayer el lanzamiento del asalto definitivo a la capital del califato.

Como ocurrió en octubre, cuando se puso en marcha la operación en el este de la ciudad, el avance resultó rápido en las primeras horas y las fuerzas iraquíes, compuestas por Ejército, unidades de élite de la Policía Federal y milicianos chiíes de las Unidades de Movilización Popular, lograron rescatar cinco aldeas del extrarradio y acercarse a pocos kilómetros de la base de Ghazlani, lugar en el que los yihadistas asesinaron a 190 soldados en octubre y donde se incautaron de un gran arsenal cuando tomaron la ciudad por sorpresa en el verano de 2014.

Fuentes militares revelaron que el avance se produce por cuatro frentes de forma simultánea y que el objetivo prioritario es alcanzar lo antes posible el aeropuerto para establecer allí un centro de mando desde el que dirigir las operaciones. Naciones Unidas alerta de la presencia de unos 600.000 civiles en esta parte de la ciudad. En el anuncio de la ofensiva Al Abadi pidió a sus hombres «respeto a los derechos humanos» y máximo cuidado con los desplazados por el conflicto. Daesh está cercado y desde que perdiera el este de Mosul, hace un mes, se calcula que podría tener aún 5.000 combatientes atrincherados en esta orilla del Tigris donde se sitúa la parte vieja de Mosul, con su gran zoco, la Gran Mezquita o la mayor parte de edificios oficiales.

«Rendirse o morir»

Desde el aire se lanzaron panfletos para alertar a los seguidores del «califa» de que solo les quedan dos opciones «rendirse o morir», pero ya han demostrado su capacidad de resistencia en la lucha urbana donde cuentan con túneles, francotiradores, artefactos explosivos improvisados y combatientes dispuestos a convertirse en kamikazes para alcanzar el paraíso.

Mosul es «un rudo combate para cualquier ejército» aseguró el comandante estadounidense Stephen Townsend, quien afirmó que «las fuerzas iraquíes están a la altura del desafío». EE.UU. cuenta con 5.000 militares sobre el terreno para supervisar la operación terrestre y coordinar los ataques aéreos, claves para el avance de las fuerzas iraquíes en estos primeros momentos. Después, cuando empiecen los combates calle por calle, será más complicado el uso de aviación debido a la fuerte presencia de civiles y llegará el turno de las fuerzas especiales iraquíes, entrenadas, equipadas y armadas por Washington y por sus aliados.

«Trabajamos contrarreloj para preparar sitios de emergencia a fin de recibir a las familias desplazadas», señaló la coordinadora humanitaria para Irak de la ONU, Lise Grande.