Crisis de refugiados venezolanos en Brasil

Hasta 500 inmigrantes cruzan cada día la frontera con el país carioca, huyendo de la miseria y el hambre

Actualizado:

Brasil está colapsado ante el goteo constante de inmigrantes venezolanos que huyen desde hace varios años, pero sobre todo en los últimos meses, escapando de la crisis política, social y económica a la que se enfrenta el país caribeño.

Entre 2015 y 2017, el número de inmigrantes venezolanos ha aumentado en un 900 por ciento hacia otros destinos del continente sudamericano, América Central o el Caribe. En lo que va de 2018, las cifras de éxodo se multiplican respecto a otros años.

La hiperinflación de Venezuela y la escasez crónica de productos han alimentado un éxodo de ciudadanos que normalmente se trasladan por tierra.

En Brasil, la polémica ha tenido como escenario la frontera con Venezuela después de que un juez ordenara el cierre tras la crisis humanitaria desatada por la llegada masiva de venezolanos. Apenas unas horas más tarde, que el Tribunal Supremo del país carioca ordenaba que se reabrieran las fronteras.

El juez federal Helder Barreto había ordenado el lunes el cierre de la frontera para frenar la entrada de inmigrantes llegados de Venezuela. Según Barreto, la medida debía estar en vigor hasta que las autoridades pudiesen establecer condiciones «humanitarias» de acogida.

Sin embargo, la juez del Supremo Rosa Weber ha fallado en sentido contrario, argumentando que la petición de las autoridades estatales no respeta la Constitución ni los tratados ratificados por el Estado sudamericano, según la Agencia Brasil.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha aplaudido la decisión del Supremo y ha recordado que, hasta ahora, las autoridades brasileñas «han garantizado el acceso al territorio de los refugiados y migrantes venezolanos que necesitan protección y les han proporcionado acceso a derechos y servicios básicos».

Los equipos de ACNUR en Pacaraima fueron testigos de la breve discrepancia judicial del lunes y confirmaron que, aunque 210 venezolanos no pudieron terminar sus trámites migratorios, no se realizó ninguna deportación, según un comunicado de la organización.

Alrededor de 33.000 venezolanos solicitaron asilo en Brasil hasta el 30 de abril, mientras que otros 25.000 ingresaron por otros medios, incluidos visados humanitarios, laborales y migratorios, según el portavoz de ACNUR en Ginebra, William Spindler.

Las mujeres venezolanas siguen una dura travesía hasta Brasil, cuya cifra de llegadas de esta nacionalidad ha aumentado de las 3.425 hasta 35.000, en busca de una mejor atención médica: el servicio de salud pública de Roraima ha subido un 3.500 por ciento desde 2015. Los partos de venezolanas en hospitales de la sanidad pública de Boa Vista, en el norte del país, se duplicaron en un año.