La primera ministra británica, Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May - REUTERS

May consigue que el Gobierno en pleno apoye su plan de Brexit

El llamado «club de la pizza» (porque eso fue lo que pidieron para cenar) estuvo compuesto por los más euroescépticos del Gobierno

Corresponsal en LondresActualizado:

Theresa May evitó ayer nuevas dimisiones en el seno de su Gobierno a pesar de los rumores de los últimos días que hablaban de que varios miembros euroescépticos iban a abandonar el barco de la primera ministra. May pidió a su Gabinete, en la reunión que mantuvieron ayer, unidad y firmeza en torno a su propuesta para asegurar conseguir un acuerdo con Bruselas. Según el portavoz del 10 de Downing Street, May reiteró que hay avances significativos en las conversaciones con Bruselas y se ganó la confianza, al menos por ahora, de su equipo.

Las últimas horas han sido frenéticas después del nuevo fracaso en las negociaciones entre ambas partes. Además, las especulaciones sobre las posibles renuncias de varios ministros aumentaron tras una reunión celebrada el lunes por la noche en la que participó alrededor de un tercio del Gabinete. El llamado «club de la pizza» (porque eso fue lo que pidieron para cenar) estuvo compuesto por los más euroescépticos del Gobierno, entre ellos el ministro para el Brexit Dominic Raab y el de Exteriores Jeremy Hunt.

Clarificar lo complejo

Sin embargo, May consiguió el respaldo tras una, según varios medios británicos, tensa discusión de casi tres horas que se centró casi exclusivamente en la permanencia de Reino Unido en la unión aduanera. Este se ha convertido en el principal escollo ahora en las negociaciones porque el Gobierno británico exige que haya una fecha límite para permanecer en ella a pesar de que no se encontraran los métodos necesarios para evitar una frontera dura en Irlanda una vez haya acabado ese periodo que pactarían las dos partes.

Los ministros habrían exigido a la primera ministra la «necesidad de un mecanismo que defina claramente cuándo terminará ese periodo» ya que permanecer en este sistema indefinidamente dejaría atrapado a Reino Unido, como señaló May el lunes, sin la posibilidad de negociar acuerdos con terceros países.

Para convencerles, la premier dio garantías de que no permitirá que esto suceda y aseguró a sus ministros más críticos con su plan que no firmará ningún pacto con Bruselas que suponga un acuerdo en el que prevalezca «la creación de una aduana en el Mar de Irlanda». Algo a lo que se opone firmemente también su socio de Gobierno, los Unionistas de Irlanda del Norte.

Con el encuentro de ayer la líder conservadora salva así otro problema más, aunque no parece el único al que podría enfrentarse en los próximos días. El viento en Westminster ha traído, de nuevo, más rumores de una posible sublevación de los diputados «tories» más euroescépticos que pedirían una moción de confianza sobre el liderazgo de May. Para darse, necesitarían la firma de 48 de ellos y, según los medios británicos, parece que la cifra de parlamentarios estaría ya muy cercana a ese número.