El primer ministro japonés, Shinzo Abe, cree que sin Estados Unidos el acuerdo Transpacífico ya no tiene sentido
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, cree que sin Estados Unidos el acuerdo Transpacífico ya no tiene sentido - AFP

China relevará a Estados Unidos como líder del libre comercio en Asia

Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Australia buscan maneras de salvar el TPP y estudian reformas que puedan permitir la incorporación de China

Corresponsal en PekínActualizado:

Un día después de que el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara la retirada de su país del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP, en sus siglas en inglés), China dio este martes un paso al frente para tomarle el relevo y liderar la integración económica y la eliminación de aranceles en esta región, la más dinámica del planeta. «China trabajará con los demás países para solucionar los problemas a los que se enfrenta el mundo y asumirá su responsabilidad para promover el desarrollo y la prosperidad comunes», anunció la portavoz de Exteriores, Hua Chunying, según informa Xinhua.

Para ello, prometió que Pekín «seguirá forjando» sus dos proyectos alternativos al TPP, formado en febrero del año pasado por doce naciones de ambas orillas del Pacífico que suman un 40% del comercio global. Con la ausencia de China, entre sus integrantes destacan potencias emergentes como México y Vietnam, y otras desarrolladas como Japón, Australia y EE.UU., que lideró el proyecto bajo la presidencia de Obama pero se ha salido del mismo nada más tomar Trump el poder.

Frente al TTP, Pekín ha desarrollado el Acuerdo Integral y Económico Regional (RCEP, en sus siglas en inglés), que incluye a 16 países: los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) más China, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur y la India. Junto a dicha alianza, Pekín impulsa el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (Ftaap, en sus siglas en inglés), que incluye a 21 países del Foro de Cooperación Económica APEC, donde EE.UU. también figura.

Los países más afectados, Australia, Japón, Nueva Zelanda y Singapur, mantienen conversaciones para que el acuerdo no muera

Cumpliendo una de sus promesas electorales, Trump ha sacado a EE.UU. del TPP, negociado durante cinco años por Obama. Aunque dicho acuerdo de libre comercio intentaba restringir la expansión china en Asia-Pacífico, Trump lo ha tildado de «destructor del empleo» porque, a su juicio, seguiría contribuyendo a la deslocalización de empresas estadounidenses que trasladan su producción a los países orientales más baratos.

Intentando salvar al TPP de la retirada estadounidense, los países más afectados, como Australia, Japón, Nueva Zelanda y Singapur, mantienen conversaciones para que el acuerdo no muera. «La salida de EE.UU. es una gran pérdida, pero no incumpliremos nuestro compromiso con los empleos australianos», aseguró este martes el primer ministro de ese país, Malcolm Turnbull, quien se ha puesto al mando de la resurrección del TPP. El Gobierno australiano estudia reformular el acuerdo para que sea un «TPP 12 menos uno», que podría salir adelante sin EE.UU. y con la incorporación de China. «Hay posibilidad de que China se una al TPP», reconoció Turnbull.

El problema es que dicho acuerdo necesita al menos seis Estados que representen el 85% de su Producto Interior Bruto (PIB) conjunto. Una exigencia que podría solucionarse con la adhesión de China, segunda potencia económica mundial, y otra nación asiática como Indonesia. «La arquitectura original permitía a otros países unirse. Sé que Indonesia ha expresado su interés y habría espacio para China si somos capaces de reformularlo», desgranó el ministro australiano de Comercio, Steven Ciobo, a la televisión nacional.

Reticencias de Tokio

Con este objetivo, el Gobierno australiano busca el apoyo de Japón. Aunque su primer ministro, Shinzo Abe, ha impulsado el TPP y aboga por el libre comercio como «motor» de la recuperación nipona, también  ha dicho que «no tiene sentido sin EE.UU.», su principal aliado militar, y no ve con buenos ojos la incorporación de China porque relanzaría aún más su papel hegemónico en Asia.