El Chapo, escoltado por la policía de México durante su extradición a Estados Unidos
El Chapo, escoltado por la policía de México durante su extradición a Estados Unidos - AFP

El día que el Chapo ordenó matar a un socio porque no le dio la mano

El episodio es uno de los muchos que desgrana el juicio al Chapo, que decidirá la suerte del presunto jefe del narcotráfico

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Fue tras una reunión en 2004 entre miembros del cártel de Sinaloa y el de Juárez, entonces socios en el negocio del narcotráfico. El jefe del primero era Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, más conocido como ‘el Chapo’, que estos días vive su macrojuicio en los juzgados federales de Brooklyn. Rodolfo Carrillo Fuentes acudía como representante de quienes controlaban el negocio en la ciudad fronteriza con EE.UU. El Chapo fue a saludarle tras el encuentro y Carrillo Fuentes «lo dejó con la mano estirada», ha relatado este lunes uno de los testigos de la acusación, el también narco Jesús ‘Rey’ Zambada.

Ese gesto de desprecio fue su sentencia de muerte. «Mi compa Chapo está muy enojado», le confesó a Zambada su hermano, Ismael ‘el Mayo’ Zambada, considerado el otro gran capo del narcotráfico en México, y que sigue huido de la justicia. Carrillo Fuentes y su esposa, Giovanna Quevedo, fueron tiroteados un tiempo después a la salida de un cine en Culiacán, en Sinaloa. Sus dos hijos pequeños, que estaban con ellos, sobrevivieron. Al parecer, el asesinato lo ordenó el Chapo, herido de orgullo por el gesto altanero de su socio. El suceso provocó una guerra entre ambas facciones, que tuvo entre sus víctimas a Arturo Guzmán, hermano del Chapo.

El episodio es uno de los muchos que desgrana el juicio al Chapo, que decidirá la suerte del presunto jefe del narcotráfico -una probable condena perpetua- pero que, de paso, dibujo un retrato detallado del mundo violento de la droga.

La de este lunes era la tercera comparecencia del Rey Zambada como testigo y relató otros sucesos violentos relacionados con el Chapo. En otra ocasión, el Chapo ordenó eliminar a Julio Beltrán en 2005, porque desobedeció sus órdenes de no entregar un cargamento de cocaína en Acapulco. Los sicarios le atacaron en un semáforo y según uno de ellos aseguró a Rey Zambada que «lo habían acribillado a balazos, que le habían cortado la cabeza y que le había quedado colgando por un pedacito».

El Chapo también intentó matar a un alto cargo de las fuerzas de seguridad de México, José Luis Vasconcelos, porque «no colabora con nadie y no acepta dinero de la droga».

El supuesto narco, según el relato de Rey Zambada, vivía instalado en la violencia. Tenía una guardia personal de entre treinta y cuarenta hombres y se relajaba en su propiedad disparando con una bazuca. Entre su colección de armas, estaba una fusil AK-47 bañado en oro y una pistola de mano cubierta de diamantes. Una imagen de esta última, estaba este lunes entre las pruebas documentales presentadas por la acusación contra el Chapo.