Bruselas presiona a May con una multa de 2.700 millones

La Comisión acusa a Londres de haber defraudado en derechos de aduana

Corresponsal en BruselasActualizado:

Si no es un gesto para presionar y desestabilizar a la primera ministra británica Theresa May, se le parece mucho. La Comisión Europea decidió ayer dar un ultimátum de dos meses al Reino Unido para que desembolse la nada simbólica suma de 2.700 millones de euros al presupuesto comunitario que según una investigación de la oficina europea anticorrupción (OLAF) ha sido defraudada por mala gestión de las aduanas británicas. Y si Londres no atiende a este requerimiento, el siguiente paso es una denuncia ante el Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo, que es otra de las bestias negras para los partidarios del Brexit.

La decisión viene cuando aún no se han apagado en Londres los ecos de la cumbre informal de Salzburgo en la que May vio como los demás líderes volvían a rechazar su plan de «Chequers», que es el modelo que la primera ministra tampoco logra que sea aceptado por una gran parte de los diputados conservadores.

El fraude que denuncia de la Comisión hace referencia a los derechos de aduana de importaciones procedentes de China, por parte de varios importadores británicos de textil y calzado que se valían de facturas y declaraciones falsas para no pagar esas tasas, entre entre noviembre de 2011 y diciembre de 2017. Para mayor carga simbólica, el caso denunciado se refiere a una disposición que seguiría siendo obligatoria para el Reino Unido si se llevara a cabo el plan propuesto por May de mantener a su país en una unión aduanera con la UE, porque seguiría teniendo que recaudar aranceles y pagar al presupuesto comunitario.

Elecciones anticipadas

Todo lleva a pensar que Bruselas apuesta por la celebración de elecciones anticipadas en el Reino Unido, con la esperanza de que al menos el escenario político puede clarificarse en la recta final del proceso de negociaciones. En estos momentos, el escenario político británico es cada vez más complejo y divisivo. Ayer mismo, los partidario más fervientes del Brexit entre los conservadores, liderados por Jacob Rees-Mogg, lanzaron su propio plan de salida de la UE, que consiste en dejar para otro momento las negociaciones con Bruselas y centrarse en la negociación de acuerdos de libre comercio con otros socios en el mundo.

Por su parte, el Gobierno de Theresa May publicó un nuevo documento en el que describe otro paquete de consecuencias directas de una salida desordenada de la UE, que es lo que sucederá si no se alcanza un acuerdo. Entre otras cosas, el Gobierno ha reconocido por primera vez que -como la Comisión advertía desde hace meses- todos los vuelos entre el Reino Unido y el resto del mundo deberían ser suspendidos. La Conferencia del Partido Conservador deberá poner orden en este maremagnum, si es que eso es posible.