Un par de turistas, en una visita a Estambul
Un par de turistas, en una visita a Estambul - REUTERS

Bruselas aprueba la exención de visado a los turcos

Con esta decisión la Unión Europea pretende complacer al presidente Erdogan y salvar el acuerdo migratorio con Turquía

Corresponsal en BruselasActualizado:

La Comisión Europea tenía hoy sobre la mesa una decisión altamente sensible. Los comisarios debían decidir si consideran que Turquía ha cumplido o no los 72 criterios legales establecidos para que se le conceda la exención de visado y sus ciudadanos puedan entrar en la UE en viajes de corta duración. Y han dado luz verde para la exención.

Se trata del punto clave del acuerdo que se firmó con Ankara a finales de marzo para que este país accediese a cooperar frenando la oleada de refugiados de Siria, Irak y Afganistán. Si la Comisión hubiera decidido hoy que no cumple los criterios, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ya había dicho que dejaría de cumplir su parte en el acuerdo migratorio.

La Comisión había lanzado mensajes claros de que no era imposible que hoy aceptase hacer esta concesión a los turcos. El primer vicepresidente, Frans Timmermans, ya dijo la semana pasada en el Parlamento Europeo que hasta por razones de seguridad, en las circunstancias actuales, prefería «a los turcos sin visado pero con pasaporte biométrico que con visado pero con documentos de papel como hasta ahora». Ayer el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, comentó en términos muy positivos la decisión de Turquía de anular también la necesidad de visado a todos los europeos «como un gesto de reciprocidad» para que se acuerde eliminar el visado europeo a los turcos.

Infalsificable

La Comisión ha dicho siempre que las reglas son iguales para todos y que solo dirá que Turquía las cumple si realmente es así. La legislación europea establece un total de 72 requisitos para aceptar la entrada sin visado de los ciudadanos de un país determinado. Entre ellos, la existencia de un pasaporte biométrico, es decir, infalsificable y con información digital sobre la identidad de su portador, que Turquía dice que no podrá generalizar hasta dentro de varios meses. También se exigen determinados cambios en la legislación antiterrorista, la adopción de la convención de Ginebra y otras reformas legales. A países como Perú o Colombia les costó varios años llegar a cumplir estos criterios.

Philippe Lamberts, diputado ecologista belga, recuerda que la exención de visados «es una parte de las negociaciones de adhesión y no es nada nuevo», y en este sentido no puede considerarse como una concesión. Los verdes no se oponen a la exención de visado, «que es algo que afecta a las personas, a los ciudadanos». Lo que no aprueban «es este ignominioso acuerdo con Erdogan, que es un aprendiz de dictador».

Para Alain Lamassour, un respetado eurodiputado popular francés, sin embargo, se trata «sencillamente de un chantaje que Europa no debería admitir», y advierte de que el centro-derecha francés votará en contra de la ratificación. Evidentemente, es consciente de que en estos momentos la UE necesita absolutamente la colaboración de Turquía en la gestión de la crisis de los refugiados, pero eso se debe «a su propia incapacidad de haber diseñado una política común de inmigración», y de hecho «ahora que vemos que se ha parado relativamente el flujo de llegadas por Turquía empiezan a venir desde Libia, señal de que si no alcanzamos una solución mejor que lo que se ha pactado con Turquía no arreglaremos nada». Para Lamassour, el criterio de la seguridad es uno de los más relevantes, sobre todo ahora que «sabemos que todos los que han cometido atentados en Europa han pasado por Turquía, que tiene una frontera muy permeable con Siria. ¿Cómo si no ha podido vender su petróleo en el mercado mundial el ISIS?».

Se calcula que en Turquía actualmente no hay más de un 10% de la población que tenga pasaporte, y el Gobierno turco ha reconocido que aún no sabe cuándo podrá empezar a expedir pasaportes biométricos. En estos momentos el único criterio que se atreven a mencionar algunos países con más reservas es el de imponer una especie de mecanismo de emergencia según el cual este acuerdo se suspendería y se reinstauraría el visado en caso de circunstancias excepcionales. Políticamente, para Erdogan sería su mayor triunfo político. Como dice Lamberts, «demostraría ante sus ciudadanos que ha puesto a Europa de rodillas».