Abás se opone al plan de paz de Trump: «Jerusalén no está en venta»

Netanyahu denunció que Teherán tiene un almacén secreto de material nuclear

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

«La difícil viabilidad de un proceso de paz entre Israel y Palestina impulsado por el Gobierno de Donald Trump quedó ayer demostrada en Nueva York. Los líderes de los tres países han coincidido en la Asamblea General de Naciones Unidas y las posturas están muy distanciadas: Palestina denuncia que la política exterior de Washington es parcial hacia Israel y le inhabilita para liderar conversaciones de paz.

Ayer coincidieron los discursos ante el pleno de la Asamblea General de Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Palestina, y de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. En la víspera, Trump anunció por primera vez que veía con buenos ojos una solución «de dos Estados» para el conflicto. Pocas horas después, rectificó y dijo que le daba igual una solución de uno o dos estados. «Yo estoy contento si ellos están contentos», dijo en su particular estilo, antes de asegurar que presentaría un plan de paz en dos o tres meses.

Abás fue muy crítico con el presidente estadounidense y sus decisiones sobre Israel y Palestina. El pasado diciembre, Trump reconoció Jerusalén como la capital de Israel y decidió el traslado de la embajada de su país a esa ciudad, que los palestinos también reconocen como su capital, desde Tel Aviv. La Autoridad Palestina decidió suspender las relaciones con EE.UU., y, desde entonces, la Administración Trump ha cerrado la oficina diplomática de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y ha recortado los fondos de ayuda a la agencia de refugiados palestinos de Naciones Unidas.

Esas medidas, dijo Abás, «contradicen» el compromiso con la paz que Trump había mostrado nada más ganar las elecciones. «Jerusalén no está a la venta. Los derechos del pueblo palestino no están aquí para ser negociados», dijo el líder palestino en el arranque de su discurso, un día después de que Trump asegurara que el traslado de su embajada a Jerusalén era «una gran ficha» que había dado a Israel.

En la víspera, Netanyahu se mostró abierto a que «los palestinos tengan la autoridad para gobernarse sin la autoridad para hacernos daño», lo que abría la posibilidad de un estado palestino, bajo el control de seguridad de Israel. Un portavoz de Abás respondió que la Autoridad Palestina «solo acordará un estado palestino independiente y soberano, con las fronteras de 1967 y con el Este de Jerusalén como su capital».

En su discurso, Netanyahu puso más énfasis en la que considera su principal amenaza: Irán. Desde el estrado, mostró fotografías y mapas de un almacenamiento secreto de material nuclear en Teherán y de baterías de misiles guiados en Beirut.

«Tengo un mensaje para los tiranos de Teherán: Israel sabe lo que estáis haciendo», dijo. Según el primer ministró israelí, las pruebas forman parte de los documentos obtenidos por Israel sobre un supuesto programa nuclear secreto, que EE.UU. utilizó como uno de sus motivos para romper el acuerdo nuclear alcanzado por el Gobierno de Barack Obama en 2015 con otras potencias nucleares.

Netanyahu detalló que Irán sacó 15 kilos de material radioactivo del lugar el pasado mes y que contiene hasta 300 toneladas de material nuclear. Exigió que la Agencia Internacional de la Energía Atómica inspeccione el lugar «inmediatamente».