El primer ministro húngaro, Viktor Orban
El primer ministro húngaro, Viktor Orban - José Ramón Ladra

Orban considera que las vallas son la solución a la crisis de los refugiados

El primer ministro húngaro también ha afirmado que Europa «es incapaz de registrar a los inmigrantes ilegales»

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El primer ministro de Hungría, el conservador nacionalista Viktor Orbán, ha asegurado este lunes que las vallas son la solución para resolver la actual crisis de los refugiados en Europa. En un discurso pronunciado en el Parlamento, Orban ha afirmado que la valla alambrada levantada en la frontera entre Hungría y Serbia «funciona» y ha aconsejado a otros países que sigan el ejemplo magiar. « El tratado de Schengen (de libre circulación comunitaria) obliga a defender las fronteras» y, «si para esto hay que construir vallas, que todos las construyan», ha señalado.

Orban ha recordado que la valla en la frontera serbia ha detenido la inmigración ilegal y ha agregado que su Gobierno «defenderá también la frontera con Croacia y Eslovenia», para lo que ha pedido que el Parlamento apruebe una ley que permita el envío de más soldados a la frontera.

El jefe del Ejecutivo húngaro ha explicado que, hasta que no haya una solución conjunta europea, Hungría tendrá que defenderse y ha afirmado que el continente «es incapaz de registrar a los inmigrantes ilegales».

Desde que Hungría cerró su frontera con Serbia, los refugiados, provenientes de países en conflicto del Oriente Medio, optaron por seguir rumbo a Austria, a través de Croacia y Eslovenia. Hungría ha construido una valla alambrada en su frontera con Croacia y ha iniciado las obras de otra, más sólida y de cuatro metros de altura, como lo ha hecho con Serbia.

El Ejército, a la frontera

El Parlamento de Hungría aprobado este lunes unas leyes que permiten emplear al Ejército para apoyar el trabajo de la Policía en la vigilancia de las fronteras durante la actual crisis de los refugiados. Los soldados podrán utilizar armas no letales y métodos coercitivos, comprobar la identidad y participar en el control fronterizo, así como bloquear carreteras o limitar el tráfico. La ley autoriza a los soldados el uso de material antidisturbios como pelotas de goma y gas lacrimógeno, pero sólo podrán emplear las armas de fuego si su vida corre peligro. También determina que los militares podrán ser movilizados en las áreas donde el Gobierno húngaro ha declarado el estado de crisis, actualmente en seis provincias en la frontera con Serbia, Croacia y en parte con Austria.

Pese a la amplia mayoría con que cuenta el Gobierno conservador de Viktor Orban en el Parlamento, ha necesitado el apoyo de la extrema derecha del Jobbik para lograr los necesarios dos tercios de los votos, mientras que la oposición de izquierda ha votado en contra o se ha abstenido. Aunque es ahora cuando el Legislativo autoriza el uso del Ejército para vigilar la frontera, los soldados llevan más de una semana patrullando la valla que Hungría ha levantado en su frontera meridional con Serbia, como ha podido comprobar Efe. La nueva normativa también autoriza a la Policía a realizar, en colaboración con los servicios de seguridad nacionales, investigaciones en el extranjero en relación con los traficantes de personas y con el terrorismo en general.

El pasado 15 de septiembre se aprobaron unas leyes en Hungría que prevén penas de hasta tres años de cárcel por cruzar de forma ilegal la frontera y de hasta cinco años si se realiza armado o dañando las vallas erigidas para frenar la entrada de migrantes. Las autoridades húngaras han interceptado en lo que va de año a más de 220.000 refugiados provenientes de países en conflicto de Oriente Medio.

El 15 de septiembre Hungría cerró su frontera con Serbia, donde ha construido una alambrada de cuchillas y una valla de malla, para detener los inmigrantes que optaron por seguir rumbo a Austria y Alemania, a través de Croacia y Eslovenia. En la frontera con Croacia, Hungría también elevó una valla con concertinas y se ha iniciado la construcción de la segunda, más alta.