La ahora llamada plaza Martín Lutero, en Roma
La ahora llamada plaza Martín Lutero, en Roma - Á.G.F.

Martín Lutero vuelve a Roma con polémica 500 años después

La petición para dedicarle un lugar de la capital al teólogo agustino, fundador del protestantismo, la presentó la Iglesia evangélica luterana en Italia al Ayuntamiento romano en el 2009

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Después de cinco siglos, Martín Lutero, el padre de la reforma protestante, vuelve a Roma, en medio de una notable polémica. La Ciudad Eterna le ha dedicado una plaza, inaugurada por el alcalde, Ignazio Marino, acompañado por el pastor de la comunidad evangélica luterana de Roma, el alcalde de Eisleben, ciudad donde nació Lutero, y una delegación de diputados alemanes. El lugar de la nueva plaza es sugestivo: En el Colle Oppio, a dos pasos del Coliseo, con vista de la cúpula de San Pedro y en el mismo lugar en que se encuentra la «Domus Aurea», el grandioso palacio construido por el emperador Nerón tras el incendio del año 64. Ignazio Marino, médico de profesión, católico y desde el punto de vista político uno de los alcaldes más «protestantes» del Partido Democrático, de centro izquierda, ha descubierto la placa con este escrito: «Piazza Martin Lutero – Teólogo alemán (1483-546)». El alcalde ha reiterado que se trata de una decisión que ayudará al ecumenismo: «El ayuntamiento dedica a Lutero un lugar de la ciudad en nombre del respeto para todas las comunidades de fe. Por otra parte, el diálogo entre ellas es una gran fuente de comprensión y de paz, como ha reiterado también el papa Francisco».

La petición para dedicarle un lugar de Roma al teólogo agustino, fundador del protestantismo, la presentó la Iglesia evangélica luterana en Italia al Ayuntamiento romano en el 2009, con vistas al V centenario de la visita que Lutero realizó a Roma en 1510. Pero la decisión final se retrasó: antes de dar una respuesta positiva, el consistorio, aunque decidió con autonomía, consultó al Vaticano, que dio el placet.

La inauguración y homenaje al reformista alemán ha desencadenado una reacción de protesta en la derecha. El partido Fratelli d’Italia ha gritado que se trata de un escándalo: «Cuando falta poco más de dos meses para el comienzo del Jubileo de la Misericordia, el acto es inoportuno y supone un insulto a los católicos». En cambio, aplaude la izquierda, mientras exultan los protestantes. «Dedicar al gran reformador una plaza en Roma, en uno de los lugares más importantes de la cristiandad, es un paso histórico de gran valor simbólico», afirma el pastor Heiner Bludau, decano de la Iglesia evangélica luterana en Italia. Bludau ha mostrado también su alegría por que la inauguración se haya hecho un antes de la gran conmemoración que realizarán en un par de años los protestantes: el 31 de octubre 1517 fueron colocadas las 95 tesis en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg, comenzando de hecho la reforma protestante. Casi cuatro años después, el 3 de enero 1521 el papa León X lo excomulgó mediante la bula «Decet Romanum Pontidicem». Con el cisma surgieron diversas iglesias protestantes en el norte de Europa y las llamadas «guerras de religión».

Muy lejos queda ya la época «de la ira y de la espada» entre católicos y protestantes. Desde hace tiempo se vive un nuevo clima: el papa Francisco acudirá el domingo 15 de noviembre a la Iglesia evangélica luterana de Roma. También Benedicto XVI la visitó en el 2010, justo cinco siglos después del viaje que realizó Lutero a Roma, quedando escandalizado del estilo de vida licencioso de parte del clero y fascinado también por la grandiosidad artística de la Ciudad Eterna.

En definitiva, la inauguración de la plaza Martín Lutero es un pequeño gesto, pero de enorme significado, porque el padre de la Reforma regresa con homenaje a Roma, lo que supone un paso más en el diálogo interreligioso.